Autor.

Lucas Varela, retrato de Damien Hirst.
Lucas Varela nació muerto y tuvo que ser resucitado con un desfibrilador. La electricidad que recorrió su cuerpo, además de devolverle sus latidos, le otorgó el don de hablar con los pulpos, seres mayormente tímidos y reclusos en las profundidades océanicas que lo ignoran y hasta ahora ninguno le ha dirigido la palabra.
Entretanto, Lucas Varela ha escrito tres novelas, todas ellas inéditas: El Jockey Obeso; Diálogos cefalópodos y el ensayo autobiográfico existencialista Para qué mierda me resucitaron, hijos de puta. Es también autor del poemario erótico Todos los perros van al telo, dedicado a su perro Holderlïn (1992-1993). 
Fue galardonado con el premio Anagrama de novela en 2002, pero lo rechazó cuando se lo notificaron antes de hacerse público el resultado, y por eso ese año se lo dieron a Vila-Matas, quien se ha referido a Lucas Varela como «No sé quién es», palabras cargadísimas de connotaciones admirativas típicas de la irónica prosa vila-mateana.
Actualmente Lucas Varela vive en Barcelona y se pregunta de dónde venimos y qué es la nada. Ocupa sus horas en encontrar respuestas a esas cuestiones y en jugar al Dígalo con mímica contra él mismo. Gestiona el blog que usted está viendo ahora y es autor de las líneas que usted está leyendo ahora, aunque se refiera a él en tercera persona (ahora mismo en novena persona). Administra el blog Great Delay y tiene una cuenta de Twitter.
Este es un fragmento de su CV.