FIB 2011. Will, mi amigo el hooligan.

martes, 19 de julio de 2011 |

—You take drugs? —me pregunta uno de los ocho galeses que tenemos de vecinos en el camping del FIB. Cada uno con su carpa unipersonal, un pequeño iglu en el que no entran y, cuando se acuestan a dormir, circa 4AM, siempre quedan sus piecitos enzapatillados asomando a través del cierre de la puerta. 
—No, but thanks —le digo yo observando sus ojos celestes fijos, sin parpadeos, que me miran insistentes.
—Half a pill? —me dice. Su acento es MUY difícil de entender. Suena a algo así como "jofopael".
—No, gracias, thanks. 
—We need to find some booze —me dice, estirando la u, de booze.
Son las 0 horas. Yo he vuelto del recinto del festival al camping a buscar algo. Estaba sentado en el umbral de la carpa cuando Will apareció. Perdió a todos sus amigos en medio del concierto de Paolo Nutini. I was with them and all of a sudden PFUSH!, lost all of them, me explicó.
Ahora Will busca en las carpas de sus amigos. Me explica que tenían like 30 cans of Heinekens y que no puede creer que se las tomaron todas. That's wild, me dice. Se da por vencido y vuelve a sentarse a mi lado.
—Ok, Will, I'm gonna go back to the concerts now —le digo.
—Is it not over? —me dice, y entonces comprendo que claro, como medio festival se fue al camping cuando terminó Paolo Nutini, el pobre Will pensó que habían terminado todos los conciertos. 
—No, no, The Streets are playing at 1, right now we can maybe catch the end of Plan B.
—So it's  not over? The concerts?
—Nope —le digo yo, hablando en chat, y me siento el más imbécil en un camping de 40.000 personas.
—Alright mate, let's go then aye?

Will tiene mi altura, pero su espalda duplica a la mía. Sus piernas son delgadísimas: ese tipo de cuerpo desparejamente ejercitado. Es rubio pero tiene el pelo rapado casi a cero. Ojos celestes que NO parpadean, y una sonrisa pendular que va y viene sin razón aparente.
Entramos al recinto cuando falta una media hora para que acabe Plan B. Yo asumo que ahora nos vamos al escenario principal para aprovechar las últimas canciones, pero no.
—Booooooooooze —dice Will apurando el paso hacia una de las carpas-bar. Le grito que no, que antes tiene que comprar tickets, you first buy the tickets in the tickets booths and then you change those tickets for beer or water.
—Ha, "water"! Alright mate.
Compra 8 tickets. Me pregunta si quiero una cerveza, he's buying. Le digo que no. En la barra, pide dos cervezas. 
—No, just one Will, I don't want to drink now.
—I know. Both for me, mate.
Con una pint en cada  mano nos encaminamos, ahora sí, al final de Plan B. Camina en línea recta, pero no representa el apogeo del equilibrio. Camina sin mirar si viene alguien. Yo acabo de convertirme a todas las religiones existentes y le rezo a mis flamantes dioses para que lleguemos a destino con las pintas a salvo, para que nadie choque con Will, derrame sus beers y se vaya todo a la puta madre que lo parió.
Quiere fumar. Let's have a fag now, me dice.
—Fag means "cigarrette"? —le pregunto. Mi inglés de Hollywood está convencido de que fag means gay —Isn't it "gay"? —Hago comillas con mis dedos y me siento cada vez más pelotudo.
—That's american. Fags. Cigarrettes. It's not like faggot, haha. Just cigarrettes.
—Wanna sit down?
—Fuck aye!, right here.
Nos sentamos y miramos el final de Plan B. Will mira el pavimento mientras bebe sus dos cervezas de manera pareja, en breves sorbos.
—Do you have any drugs?
—No, no tengo.
—Sorry?
—I don't have any.

Cuando acaba Plan B el público se diluye y somos un punto más del archipiélago de grupitos que permanecen sentados. Will carece de memoria a corto plazo y me cuenta por décima vez que el viento del miércoles movió su carpa. I just got back at like, I don't know, 4AM, look for my tent, wasn't there, look around, find it next to yours. Fucking wind mate [Foquin güend  maet].
De vez en cuando hace una observación de los alrededores, buscado a sus amigos.
—I'm by myself now.
—Yeah, really hard to find people in this crowd.
—Fuck them, we have the pints, right? Argentinian boy?
Me abraza. 
El miedo que me da su imponente aspecto se me va yendo, se me ha ido yendo a lo largo de la noche. Me inunda una ternura por este hooligan, un amor entre fraternal y paternal, un deseo híbrido de ser su amigo y, al mismo tiempo, adoptarlo, prepararle un Nesquick con Carlsberg, cuidarlo hasta que se reúna with the rest of the boys.
—What's the time Will?
Verifica su reloj, le cuesta enfocar las agujas. Lo acerca y aleja de sus ojos hasta que me dice:
—A quarter to one. Are The Streets next?
— Mjm.
—At 1?
—Mjm.
—We got time. Let's get some booze.
Se levanta pisando los dos vasos vacíos y se dirige, sin esperarme o fijarse si lo sigo, a la carpa-bar más cercana (ya tiene tickets). Como no hay concierto en el escenario principal, el bar está bastante lleno y tenemos que hacer cola.
—Do you want one?
—Nah —pero en realidad sí. Ahora sí tengo ganas de tomarme una birra. Pensaba que Will sería alguien violento, o inestable, o no sé. Soy un tipo prejuicioso, pienso, y después pienso, en ingles, fuck it, y en voz alta: —Ok, I'll have one, let me get a ticket.
—I'm buying.
Tiene lugar una larga discusión sobre quién invita a quién, cuántos tickets necesitamos para un vaso de litro, y concluimos en que él tomará una grande, yo una pequeña con mi ticket y que yo tengo un weak stomach.
Alguien roza el brazo de Will, de camino al escenario, y derrama un poco de su cerveza.
—Ostia, lo siento, tío —dice el derramador.
—No problem man —dice Will. Mi corazón es ahora un foco de afecto hacia mi forgiving amigo galés. Me digo que tengo que dejar de ser so fucking prejuicioso. Culpa y afecto es todo lo que soy.
Nos sentamos.
—Cheers!
—Cheers!
Chocamos los vasos. Me da su mano:
—What's your name, again? —(Quinta o sexta vez en la noche)
—Lucas.
—Lucas! Cheers!
—So how long have you been friends with the rest of the group.
—The boys? Grew up together. Love the boys. So many laughs.
Lo miro. Sus ojos brillan. Parecen recordar infinidad de risas indeed. Sacude la cabeza.
—Yeah, so many laughs.

Cuando empieza The Streets nos ignoramos mutuamente bailando los raps de Mike Skinner. De vez en cuando me palmea la espalda como gesto afectivo o para hacer que mire a alguna chica. 
A veces yo lo miro sin que se dé cuenta y veo que baila de una manera muy tímida. Mueve los brazos un rato. Luego se ríe y sacude la cabeza. Le pregunto qué pasa.
—I can't fucking dance, mate. Terrible at it. Terrible.

Cuando acaba el concierto de The Streets me pregunta what now. Su dependencia me enternece muchísimo.
—What do you want to do now?
—Don't know, mate. I'm clueless, you lead.
Chase & Status are playing now in that smaller stage.
—Ooooook, let's go —acepta.
Me doy vuelta y camino al escenario fiberfib.com. Diez pasos después me vuelvo para verificar que Will viene conmigo, pero no lo veo. No lo veo en el resto de la noche. Me entristezco muchísimo. Me sorprende mi tristeza, pero siento que lo he descepcionado. Perdió a sus amigos, está muy borracho y ahora yo lo pierdo como un rookie por mi egoísta deseo de no perderme nada de Chase & Status. Will habrá caminado en línea recta hasta chochar with a fucking fence o, con más suerte, with a bar, donde habrá canjeado sus últimos tickets. Pero está solo, por el resto de la noche. Mientras veo Chase & Status y bailo mal, no dejo de pensar en todo lo que me ha contado entre fags y pints, y en todo lo que no he podido entender por mi imperfecto inglés y su acento cargado de vocales abiertas. Pienso en las drogas y me pregunto qué tan dependiente será. Me imagino su vida en Cam, a little town of like 4000 people, en sus boys y sus laughs. Trato de visualizar la vida de Will. No entiendo esta empatía. Quizás estoy demasiado sensible por toda la música y la felicidad que me da un festival tan increíble (Y es el primer día. No he visto NADA aún). Me imagino Cam y Gales, su casa, y me doy cuenta que no sé nada sobre nada. Bailo mal un rato más.

Vuelvo al camping. Los hoolies no están. Ahora les llamo hoolies, pero los quiero. De algunos me sé los nombres: Richard, Ryan, Tooddle (en algún momento del festival, Tooddle me pregunta si I take drugs. Le digo que no y me dice Good for ya. I wish I was like you. Do not try it, mate!). Todos borrachos 24/7, todos amigables, todos, en mis prejuicios, inestables y peligrosos.
A la mañana siguiente salgo de la carpa y veo a Will.
—Will! I lost you last night!
—Well, I fucking lost myself!
Todos ríen.
Me voy a la playa. Y nunca más veo a Will.



2 Comentarios:

luli dijo...

había hecho un comentario muy copado con los extranjeros, bolaño, las drogas y otras especies pero se perdió (como will... cuak) cuando blogger me instó a seleccionar un perfil. como sea. la cosa era que i like this story!

—Nope —le digo yo, hablando en chat, y me siento el más imbécil en un camping de 40.000 personas.!!!

Luc Varela dijo...

Sí, aprendí las trampas de google de la peor manera, también. Lo mejor, en los comentarios largos, es copiar el comentario antes de darle al "Publicar", por cualquier cosa. ¡Abrazo!

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