Metaintuición y fricción estructural.

jueves, 20 de mayo de 2010 |

Tomando como ejemplo las obras literarias de poetas menores como W.R. Thompson o Vladimir Blomski podemos alcanzar distintas conclusiones sobre los resultados de un análisis metaliterario que apunte menos a reconocer estructuras semánticas concretas que a vislumbrar o quizás intuir significaciones propias de rasgos más amplios o generales de un vasto corpus textual poético que insista -el corpus textual poético- en ser interpretado por lectores implícitos y poseedores de un sociolecto y un cronolecto específicos. A esta noción la denominaremos metaintuición.
Un poema de V. Blomski, publicado en 1944, es particularmente útil para explicar este concepto. Se trata de A nadie le gusta que los patos bailen tango:
A nadie le gusta que los patos bailen tango
porque es antinatural y porque lo hacen mal
porque da impresión verlos con traje
porque da impresión verlos con vestido.
A nadie le gusta que los patos bailen tango.1
La repetición del primer verso para dar cierre al poema nos indica la convivencia casi simbiótica entre el poeta ruso y sus variadas influencias pasadas y contemporáneas, en especial las del arriba mencionado W.R Thompson. Es un error común en los análisis de este poema creer que Blomski rechaza la posibilidad real de que un pato baile tango. No es así. Lo que rechaza es la antinaturalidad de un pato bailando cualquier tipo de danza, el horror de contemplar a un pato simplemente bailando. Que la danza sea un tango es a la vez un tropo termosemántico2 y un guiño malicioso y provocador a Thompson, que en uno de sus poemas menciona a una foca bailando tap:
La foca Filomena
baila tap baila tap
y los pingüinos aplauden
¡qué linda es la antártida!3
Así, la metaintuición como ejercicio intelectual e interpretativo se revela como imprescindible para la percepción de estos elementos comunes a poetas separados temporal o espacialmente, como es el caso de Blomski y Thompson. A estos elementos comunes los denominamos tropos cronodistantes si coinciden en espacio pero no en tiempo; tropos espaciodistantes si se da la relación opuesta y tropos tropísticos si coinciden en tiempo y espacio, aunque en este último caso la metaintuición resulta prácticamente irrelevante en tanto que lo curioso sería que los autores no tuvieran elementos comunes4.

La metaintuición es más elusiva si se intenta aplicar sobre textos en prosa. Los tropos resultan esquivos y saltan de un texto a otro de maneras distintas. El doctor Samuel Johnson dio en el clavo al definirlos como "pequeñas criaturas que nos eluden como la inspiración cuando más la necesitamos"5. No obstante, existe otro ejercicio similar y más apropiado para este tipo de textos, un ejercicio enfocado en el reconocimiento, ahora sí, de estructuras semánticas concretas e independientes de la realidad, dominadas por una dinámica interna cerrada e infinita, ajena a la realidad e independiente de ésta, dominadas solamente por una dinámica cerrada e infinita y ajena a la realidad. A este concepto lo denominamos fricción estructural. Un ejemplo célebre es el que nos ofrece Eduardo Calderón, analizando comparativamente fragmenos de Una tarde en el geriátrico, de Friedrich Singst y de El simio que aprendió a decir 'Hawái', de Gregorio Urritzarrea:
Las paredes están descascaradas, vejadas por la inclemencia del tiempo y por el roce de miles de manos centenarias que se apoyan en ellas para avanzar, a pasitos cortos, de la habitación al salón y del salón a la habitación. La sala general está dominada por un amplio ventanal que observa impertérrito el paisaje montañoso. Los ancianos lo contemplan por horas. A veces tosen, o se quedan dormidos. De cuando en cuando alguno ya no se despierta.6

Brunno siente, en algún lugar de su estómago, un remolino revolucionario. Son los fonemas que nunca pronunciará y que sabe que quedaran ahí, en su estómago, pudriéndose. Con un suspiro, se yergue en toda su altura, echa la cabeza hacia atrás, se golpea los pectorales con los puños y cae prisionero de una violenta epifanía. Sabe, sabe, que esta vez lo logrará. Que su aparato fonológico obedecerá sus órdenes. Toma aire y grita: ¡¡HAWÁI!!7
Singst y Urritzarrea están aquí hablando de lo mismo. La estructura semántica profunda, aquella que trasciende la trama superficial de ambas novelas, es idéntica. El simio y los ancianos son en realidad lo mismo: la soledad frente a un paisaje montañoso o frente a la incapacidad de gritar "Hawai". La fricción estructural hace posible esta penetración en el sótano de la sintaxis de cualquier texto, y encontrar significados comunes como cañerias de un mismo edificio habitado por diferentes personas. Cada piso y cada departamento con personajes e historias distintas pero con cañerias (es decir, estructuras semánticas concretas) comunes a todos ellos. A este concepto se le da el nombre de estructura semántica profunda o constante de Jarviss8.


1 Blomski, Vladimir. "A nadie le gusta que los patos bailen tango". En Poemas que quiero publicar (trad. Sir Le Clavo Cualquiera al Ángulo) Buenos Aires: Losada, 1992.

2 Véase especialmente el ensayo de W. Benjamin Thermosemantikmenthroppen, sin traducción al castellano.

3 Thompson, William Roland. "La foca Filomena". En Para las focas (trad. Sir Le Clavo Cualquiera al Ángulo) Buenos Aires: Losada, 1995.

4 Una obra que resume con genialidad los casos específicos en que se ha dado esta ausencia de tropos tropísticos es Ausencia de tropos tropísticos, un genial resumen, del portugués Gerardo Olôasaga.

5 Johnson, Samuel. Intentos de definir conceptos inaprehensibles. (trad. Raimundo Peraninni). Córdoba, Ediciones Aliaga, 1978, p. 68.

6 Singst, Friedrich. Una tarde en el geriátrico. (trad. Bartolo Lud). Barcelona, Editorial Alianza, 1976, p. 15.

7 Urritzarrea, Gregorio. El simio que aprendió a decir 'Hawái'. Barcelona, Demiurgo, 2003, p. 59.

8 En honor a Jerome Jarviss (1899 - 1940), su descubridor.



5 Comentarios:

ursulita dijo...

Sólo quería acotar que el ensayo de Benjamin, Thermosemantikmenthroppen sí existe en su versión en castellano, pero que la ilegibilidad de la caligrafía del traductor es tal que hace imposible contar con el único ejemplar de dicho documento.

Lucas Varela dijo...

Ah, algo así había escuchado. Ahora el Instituto Berlinés para el Apoyo Incondicional a W. Benjamin intenta traducir la traducción, sin éxito hasta el momento.

ursulita dijo...

Ha de significar un arduo trabajo en la ejecución de dicha tarea; en un comunicado de prensa, el IBAIWB comunicó que, 'el hombre tenía ganchos indescifrables. No podemos entender cómo su caligrafía llegó a tal grado de abstracción'.

La comunidad mundial apoya al Instituto esperando lo mejor.

Lucas Varela dijo...

Una de las teorías es que no se trate en absoluto de un sistema de signos alfabéticos como de un sistema icónico de escritura, y que los ganchos no sean letras sino garabatos que representan a los tropos termosemánticos. Se continúa trabajando.

ursulita dijo...

Curiosa teoría,muy interesante en tanto referida a los tropos termosemánticos.
Por mi parte escuché, por pura casualidad cuando fui a comprar el pan al almacén, que desde el Vaticano se estaban realizando estudios en paralelo pues se establecieron vínculos entre el traductor y un grupo de insurrectos anticlericales, que divulgaban sus encuentros codificados en algunas traducciones al castellano de escritos de W.B.

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