Oler el vino.

lunes, 8 de febrero de 2010 |

Ahora escribo haikus.
Ahora huelo el vino.
Tengo el pelo fucsia, para protestar contra el capitalismo.
Hablo spanglish todo el tiempo: va a estar todo alright, dame one of those, totally agree. Me compré una bufanda tejida a mano por mujeres de una tribu de un país de África que ya no existe, y lo cuento cada-vez-que-puedo.
—¿Cómo andás vos?
—Regio, la verdad. Me hice traer de África una bufanda tejida a mano por mujeres de una tribu de un país que ya no existe.
—Disculpe, podría darme la hora.
—Las diez y cuarto, casi. Me hice traer de África esta bufanda tejida a mano por mujeres de una tribu de un país que ya no existe.
Compro libros que no leo, pero digo que los leí, que los estoy releyendo, que me cambiaron la vida. Memorizo los nombres de autores asiáticos y de medio oriente.
—¿Qué estás leyendo en estos días?
—Un ensayo de Aiouiouyukaiki Marawamatako sobre el amor a la naturaleza. Es ge-nial.
—¿Qué estás leyendo en estos días?
—Una novela brillante, de Absahahalili Amahometabúbutu.
Me encanta transmitir la idea de ser ciudadano del mundo.
Veo películas que no entiendo. Ayer vi una de cuatro horas y media sobre un japonés que llora mientras le cortan el pelo. Toda la película consiste en un primer plano del japonés llorando, y el pelo cubriéndole las mejillas húmedas. De fondo, música de violines. La película se llama Yuki cree que el dragón murió de sobredosis. Ganó todos los animales de todos los materiales en todos los festivales de todos los países: Gorrión de Oro en Zurich, Lobo de Plata en Borsovina, Lagartija de Zinc en San Francisco, Pato de Plomo en Zaragoza, Avestruz de Yute en Neuquén.
Voy a museos, galerías de arte y festivales interdisciplinarios, colectivos y espontáneos. Fui a un flashmob. Tenías que deshojar una margarita en el centro, cantando una serenata y vestido de traje.
Como sushi, ramen y comidas típicas de Islandia. Como con palitos, con tenedor, con la mano, con el pie, aspirando por la nariz. Pasé de omnívoro a vegetariano: eliminé la carne de mi dieta. Después me hice vegano: ahora no como nada que venga de animales. Decidí que las plantas también sufren y me hice terrano: comí sólo tierra. Entre el guiso de tierra que me hice un día descubrí un gusano, que también es un ser vivo, así que ahora sólo como frutos, pero sólo cuando han caído de un árbol. Estoy bastante flaco y por la noche alucino con pizzas que hablan.
Estudio danza contemporánea neobarrocoapocalíptica. Participé de una performance coreográfica en vivo, escrita y dirigida por la “sublime y visceral” Alexandra Alexandrovna, con más de cien bailarines en escena, todos sacudiéndose y retorciéndose en el suelo del escenario durante 2 horas excepto en una pausa en el minuto 45 en que todos nos quedamos quietos y en silencio y el protagonista, vestido de pájaro gigante, grita:
—¡Música! ¡Arte! ¡Y el reino será de las gaviotas! —Redoblar de tambores, y una hora quince más de epilepsia sobre las tablas.
Estoy haciendo un taller de escultura en arcilla. Ayer Miranda Light, la molding manager, puso Enya de fondo y nos pidió que plasmáramos nuestra dignidad en una figura de arcilla. Teníamos que hacer nuestra dignidad en la arcilla. O sea, con la arcilla, teníamos que moldear lo que nosotros creíamos que podría llegar a ser la forma de la dignidad. De la dignidad. Hacer la dignidad con arcilla. La dig-ni-dad. Todos nos quedamos mirándola. Miranda nos dijo que usáramos nuestro ojo interior. “Con sus ojos interiores localicen su dignidad y plásmelan [sic] en la arcilla”. Yo hice una cosa amorfa, con pupitos que le salían en dos partes, y Miranda me dijo que veía mucho potencial en mí. Se quedó mirando la mierda más grande que jamás se haya hecho en arcilla, me dijo que tenía potencial y se largó a llorar de emoción. Vio la caca deforme esa, ¡y lloró!
Yo no entiendo nada. Todas estas cosas no me transmiten nada y me siento mal. Veo en museos un cuadro con un punto negro en el medio y, debajo, las palabras MUERTE DEL BINOMIO, y no lo entiendo. El cuadro cuesta 15.000 euros. No lo entiendo, y me dan vino. Si me tomo el vino sin olerlo, me miran como si mis globos oculares se hubieran salido de sus cuencas y colgaran del nervio óptico y, al mismo tiempo, me hubiera cagado y meado encima. Me miran como si estuviera vomitando un perro con lepra, como si estuviera golpeando a un niño con una llave inglesa, y todo porque me tomé el vino sin olerlo. Se voltean y miran MUERTE DEL BINOMIO, y suspiran. Lo miran por horas. Miran el punto por horas. A veces se separan unos pasos y lo miran encuadrándolo en sus manos, como hacen los directores de cine y los fotógrafos. Otras veces se acercan hasta tocar el lienzo con la nariz. Hacía tiempo que no veía algo tan auténtico, dicen. Está lleno de significados, dicen. Las connotaciones son absolutas, dicen. Yo no entiendo nada. Yo no puedo sorprenderme así por un punto y tres palabras, o por un pedazo de arcilla con forma de sorete que para Miranda Light (Mirta Araujo en su DNI) es mi dignidad. Cuando voy a los flashmobs tampoco me impresiona nada. Me divierto si bailamos o hacemos el congelado, pero deshojar una margarita me hace sentir el tipo más increíblemente estúpido del mundo. Tomarse un metro hasta no sé dónde para deshojar una margarita... no sé no sé no me cierra che. Para qué hago estas cosas. A mí lo que me gustan son las pelis de Jackie Chan. Yo no tengo la sensibilidad esa. No lloro cuando veo un bebé jugando en el arenero de la plaza. A lo sumo me dan ganas de ir y jugar con él. ¿Sabés qué peli me hizo llorar? E.T. E.T me hizo llorar. Es tremenda. El extraterrestre está solo y quiere llamar a su casa. Es un poco como todos nosotros, ¿no? Estamos solos y queremos llamar a casa. Y a veces no tenemos saldo, a veces tenemos pero nadie atiende. Literal y metafóricamente. E.T me llegó al alma. O el cuadro ese de Munch, el del loco que grita como desesperado. Es buenísimo, yo a veces grito así por dentro. De hecho, cuando Miranda se puso a llorar mirando mi dignidad en arcilla, yo por dentro estaba como el cuadro de Munch. Esas cosas me llegan, pero LA MUERTE DEL BINOMIO no. No, no. Y oler el vino no me dice nada. Es vino, huele a vino. Los haikus que escribo son una mierda, una gran gran mierda. La bufanda de África me lastima el cuello. Y todos llevan ropa de color, diseños exclusivos. Pagan mil euros por un jean con la rodilla raspada, milimétricamente calculada pero que no deja de ser una rodilla raspada. Lo diseñó un italiano de quince apellidos, y sólo hay tres pantalones como ese en el mundo. Llevan camisetas con leyendas en inglés, ruso, polaco, finlandés, árabe, coreano. No saben lo que dicen. Según ellos, una camiseta dice, por ejemplo, “lo sublime es lo que importa” en caracteres japoneses. Pero no están seguros, porque no hablan ni leen ni escriben japonés. Podría perfectamente decir “llevo esta camiseta porque soy el más imbécil de mi barrio” o “Aguante Gimnasia y Esgrima” o “Yuki cree que el dragón murió de sobredosis”. Y yo no los entiendo, ni a ellos ni a sus camisetas, y me quedo afuera y me siento solo y a veces, en mis peores momentos, sueño que me aceptan e integran y que soy uno de ellos, y comentamos sobre música, cine, arte, vinos, italianos de quince apellidos. A veces el sueño de golpe se transforma en pesadilla. Digo algo inaceptable, por ejemplo que el cine de Bergman no me gusta, o que me compré unas zapatillas en el Carrefour, o que estoy leyendo Harry Potter, y todos se convierten en hienas y me comen la cara. Me despierto, pero tampoco es que cambia mucho la cosa.
Tengo un profesor que, en un examen, me preguntó sobre la importancia de una magdalena –no una magdalena cualquiera, sino la magdalena de Proust- en la Literatura Universal. No aclaraba nada más. Leí la pregunta, me reí un rato, y después me dio una sensación de vacío tan grande que casi me desmayo. Es curioso que una sensación de vacío pueda ser grande… cuantificable, pero sí. Y te puede nacer de una pregunta de examen y de la certeza de que quizás termines igual de vacío que todos. O seré yo el vacío, el imbécil insensible que no sabe ver todas las connotaciones de un punto negro en el medio de un lienzo. Quizás. O quizás ya estoy vacío, y por eso no entiendo la arcilla, el haiku. Me falta aceptarlo y empezar a fingir. Oler el vino.
Olvidarme de Munch, y oler el vino.

17 Comentarios:

fag dijo...

boh, demasiadas cosas para sintetizarlas en un comentario.
qué capacidad de desgranar cada situación.
lo del italiano con quince apellidos buenísimo... y no hace falta comentar lo de la magdalena oueeaaaaaaaaoo

nos vemos en un rato, jodida pereza

fag dijo...

en contra de lo que pueda parecer, o de lo que te pueda poner todo el mundo, no creo que sea un post triste.

jc dijo...

"yuki cree q el dragón murió de sobredosis" excelente título para un disco, para una banda, para una novela, para un hijo...
se lo extrañaba, varela.

Anónimo dijo...

"Estudio danza contemporánea neobarrocoapocalíptica"...
eso si que debe ser...
en fin... inquietante lo suyo...
me recuerda al director que hace que sus actores se corten los brazos "de verdad" para que la escena sea creíble, o que a la dama en cuestión se la violen posta...
bue cuando vuelvas te contamos y reimos hasta por fin hacerlo sentir algo dentro suyo y acabar con esa vida vacía de la que cuenta...
se te abraza...
la grositud!

Anónimo dijo...

"Estudio danza contemporánea neobarrocoapocalíptica"...
eso si que debe ser...
en fin... inquietante lo suyo...
me recuerda al director que hace que sus actores se corten los brazos "de verdad" para que la escena sea creíble, o que a la dama en cuestión se la violen posta...
bue cuando vuelvas te contamos y reimos hasta por fin hacerlo sentir algo dentro suyo y acabar con esa vida vacía de la que cuenta...
se te abraza...
la grositud!

Anónimo dijo...

juro q yo no soy eh...
no se porque se agregan 2 comentarios...
esto esta mal...

Tomás dijo...

"Mística del Universo"...
Cuando lo hacemos?
Abrazo grande

moderrunner dijo...

Coincidimos en todo menos en Jackie Chan, estoy por decirle que soy una mujer de una tribu de un país que ya no existe pero no.

Buenísimo hasta no sé cuanto.

Sofia dijo...

mmm no creo que sea un post triste, pero creo que tiene demasiadas dudas... cuando no todo tiene que tener una respuesta, o si?

Tengo un libro para recomendarte, bastante divertido; se llama "El Arte, conversaciones imaginarias con mi madre" (ed. Comun, con el dibujo de un mosquito)y es mitad historieta, y mitad como si fuera manuscrito; es de Juanjo Saéz (un español) y uno de los editores es Liniers... creo que te va a gustar, ojala lo consigas! se trata de un artista que le explica el arte de a su madre, que no entiende nada... es muy divertido!y lo mejor de todo, no dice nada de que sea necesario oler el vino!

máx dijo...

ok. no triste, con dudas... y un poquito doloroso?

Sofia dijo...

jaja nose, ami me divirtio bastante... conosco varios que encajan en los perfiles!

Lucas Varela dijo...

chas gracias a todos, chavaletes y chavaletas.

cas dijo...

mierda varela.
yo me compraria la camiseta en chino si dijera "aguante gimnasia y esgrima de jujuy"
yo lei a un escritor oriental pero no puedo pronunciar su nombre.
y deje de comer carne, porque es cara. entonces compre mucha espinaca hasta que lave mal una y me comi una vaquita de san antonio.
me quede pensando que tanta ficcion hay aqui, y que tomar mate con ud delante de gente asi debe ser divertido y que no se donde esta el acento en este teclado.
y que quiero una lagartija de zinc.
premio nobel-
saludos.

cas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joaquin dijo...

El mundo globalizado es y siempre ha sido un mundo de tilingos. Afortunadamente, todavia quedan escritores no tilingos en este mundo, muy buen blog!!

Anónimo dijo...

Hay gente que incluso mastica el vino como prueba de sabiduría. Ridículamente intenso.

A mi me gustan los zapatos que valen más de lo que cobro.

Todos somos gilipollas, al menos una vez al día.

Patricio de Moreno dijo...

¡Excelente!

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