Y ahora, una composición que hice en quinto grado sobre mis mascotas. Elegí ese tema porque era vamos a decir el menos peor, porque la seño de quinto grado no era una buena seño. Gritaba, te echaba si hablabas y si te sentabas en la primera fila te llegaban sus gotitas de saliva mientras te explicaba ecuaciones o la Revolución Industrial.
Si le interesa leer en un orden cronológico mis excelentes producciones escolares, puede comenzar por mi composición de tercer grado, y luego por la de cuarto.
Mire seño la verdad es que no quise escribir sobre lo que quiero ser cuando sea grande porque no sé qué significa esa pregunta porque por ejemplo un bombero para mí es un hombre que trabaja de bombero pero no es un hombre que es un bombero y lo mismo se aplica a los dentistas y malabaristas y karatecas y policías y a todas las profesiones incluyendo por ejemplo la suya que trabaja de seño pero no es seño aunque sí sea una señorita.
Tampoco quise escribir sobre el momento más feliz de mi vida porque prefiero guardármelo y si lo escribo y usted lo lee seguro que va a decir “ay qué ternura lo que escribiste Lucas” y después en la sala de maestros se lo va a mostrar al resto de las seños y les dirá “ay seños no saben lo que escribió un alumno mío” y las maestras le pedirán que les haga una copia que se llevarán a sus casas y compartirán con sus familias y amigos y entre ellos habrá quizás un editor de diarios o un señor que imprime libros y por ahí me publican en algún diario o libro y todo el mundo leerá el momento más feliz de mi vida y no quiero porque prefiero que sea algo que sólo yo sé, bueno yo y otra persona más.
Así que por descarte que es una forma de elección un poco triste pero bueno por descarte elegí escribir sobre las mascotas que he tenido, porque de los tres temas que nos dio qué quiero ser cuando sea grande es una pregunta que se la contesto en un renglón: quiero ser una persona más o menos buena pero no buenuda que son las personas tan buenas que vienen otras personas y se aprovechan de ellos; además el momento más feliz de mi vida no se lo voy a contar, así que ahora relataré un poco la historia de mis mascotas.
Cuando estaba en primer grado me regalaron un canario muy bonito y de color naranja así que agarré y le puse Naranjín, porque desde ese entonces ya yo no tenía mucha imaginación y le ponía nombres a las cosas de acuerdo a sus características más evidentes por ejemplo a la tele le puse Cuadradotti y cuando la encendía le decía a ver a ver Cuadradotti qué sacás hoy de tus rayos catódicos; al potus que había en la galería le puse señor Plantoski y lo saludaba a la mañana cómo le va señor Plantoski en qué anda usted esta mañana, ¿fotosintetizando un poco?; y a la pileta que teníamos en el patio le puse Pileta o sea que se dará cuenta de que imaginación lo que se dice imaginación no tenía pero nada de nada. Bueno Naranjín murió de viejo a los dos meses del día que me lo regalaron. Yo estaba sacudiendo su jaula y haciéndole muecas y gritándole ¡eh qué pasa Naranjín por qué no cantas! y él de golpe gritó como con pánico y se agarró el pecho con un alita y se murió de viejo, eso me dijo mi mamá.
Después otra mascota que tuve fue una tortuga que primero le puse Tortug pero mi mamá me dijo che Lucas no querés pensar un poco más el nombre y yo le dije ¿qué te parece “Tortu”? y ella me dijo hermoso pero pensá un poco más y yo le dije ¿“Tortugg” con dos ges? y ella me dijo dale pensá más y yo dije ¡ya sé, Gertrudis! y mi mamá sonrió y me felicitó y se fue a leer su diccionario Inglés-Español.
Gertrudis estuvo con nosotros un par de años pero después se ve que se hartó porque cavó un pozo por debajo de la pared del patio y desapareció en el baldío del lado y nunca más la vimos. Dondequiera que estés, Getru, te extraño mucho. Perdoname por dibujarte el caparazón.
Estuve sin mascota unos meses hasta que me regalaron un nuevo canario al que le puse Canarini y que murió de viejo la semana siguiente mientras jugaba conmigo a las luchitas en la pelopincho.
Después me compré un gato que se llamó primero Gatori y mi mamá lo cambió a Katori diciendo que sonaba como japonés y era un poquito más creativo y a mi me gustó. Katori nunca me dejó acariciarlo, era bastante arisco así que yo no lo quería mucho y le decía Ariskatori mezclando su nombre con su principal característica sin ninguna imaginación.
Katori murió atropellado por el E1 y lo que quedó de él lo enterramos en el baldío del lado. Yo no lloré, y mientras mamá leía unas palabras en honor al gato yo caminaba entre los yuyos susurrando ¡Gertrudis ¿estás ahí?! pero Gertrudis no estaba.
Al poquito tiempo fuimos con mi mamá a una perrera y rescatamos un perro que ya tenía nombre, se llamaba Ozzy y mi mamá le preguntó a la mujer de la perrera si era porque el antiguo dueño era fanático de Black Sabath y la mujer de la perrera le dijo que no y que el antiguo dueño de Ozzy era un fanático de Los Pimpinela pero le había puesto Ozzy porque sonaba a osi o sea de osito y Ozzy parecía un oso entonces el dueño le había puesto Ozzy o sea que el anterior dueño tenía todavía menos imaginación que el nuevo dueño o sea yo.
Ozzy sigue hasta hoy a mi lado. En este momento me está desatando los cordones con los dientes porque quiere salir a la plaza y eso hace Ozzy cuando quiere salir.
Por suerte hasta ahora no ha cavado un pozo y huido ni ha sido atropellado por el E1 que es el colectivo que pasa por mi casa y asesina mascotas. Sabe dar la patita, Ozzy, y sentarse, y si le decís ¡Ozzy, muerto! se tira al suelo todo despatarrado y saca la lengua como si hubiera fallecido y yo rápido le digo que se pare porque me da mucha impresión porque por supuesto no quiero que se muera, quiero que siga viviendo muchos años y que cuando muera se muera de viejo como le pasó a mis canarios Naranjín y Canarini.
Si le interesa leer en un orden cronológico mis excelentes producciones escolares, puede comenzar por mi composición de tercer grado, y luego por la de cuarto.
Mire seño la verdad es que no quise escribir sobre lo que quiero ser cuando sea grande porque no sé qué significa esa pregunta porque por ejemplo un bombero para mí es un hombre que trabaja de bombero pero no es un hombre que es un bombero y lo mismo se aplica a los dentistas y malabaristas y karatecas y policías y a todas las profesiones incluyendo por ejemplo la suya que trabaja de seño pero no es seño aunque sí sea una señorita.
Tampoco quise escribir sobre el momento más feliz de mi vida porque prefiero guardármelo y si lo escribo y usted lo lee seguro que va a decir “ay qué ternura lo que escribiste Lucas” y después en la sala de maestros se lo va a mostrar al resto de las seños y les dirá “ay seños no saben lo que escribió un alumno mío” y las maestras le pedirán que les haga una copia que se llevarán a sus casas y compartirán con sus familias y amigos y entre ellos habrá quizás un editor de diarios o un señor que imprime libros y por ahí me publican en algún diario o libro y todo el mundo leerá el momento más feliz de mi vida y no quiero porque prefiero que sea algo que sólo yo sé, bueno yo y otra persona más.
Así que por descarte que es una forma de elección un poco triste pero bueno por descarte elegí escribir sobre las mascotas que he tenido, porque de los tres temas que nos dio qué quiero ser cuando sea grande es una pregunta que se la contesto en un renglón: quiero ser una persona más o menos buena pero no buenuda que son las personas tan buenas que vienen otras personas y se aprovechan de ellos; además el momento más feliz de mi vida no se lo voy a contar, así que ahora relataré un poco la historia de mis mascotas.
Cuando estaba en primer grado me regalaron un canario muy bonito y de color naranja así que agarré y le puse Naranjín, porque desde ese entonces ya yo no tenía mucha imaginación y le ponía nombres a las cosas de acuerdo a sus características más evidentes por ejemplo a la tele le puse Cuadradotti y cuando la encendía le decía a ver a ver Cuadradotti qué sacás hoy de tus rayos catódicos; al potus que había en la galería le puse señor Plantoski y lo saludaba a la mañana cómo le va señor Plantoski en qué anda usted esta mañana, ¿fotosintetizando un poco?; y a la pileta que teníamos en el patio le puse Pileta o sea que se dará cuenta de que imaginación lo que se dice imaginación no tenía pero nada de nada. Bueno Naranjín murió de viejo a los dos meses del día que me lo regalaron. Yo estaba sacudiendo su jaula y haciéndole muecas y gritándole ¡eh qué pasa Naranjín por qué no cantas! y él de golpe gritó como con pánico y se agarró el pecho con un alita y se murió de viejo, eso me dijo mi mamá.
Después otra mascota que tuve fue una tortuga que primero le puse Tortug pero mi mamá me dijo che Lucas no querés pensar un poco más el nombre y yo le dije ¿qué te parece “Tortu”? y ella me dijo hermoso pero pensá un poco más y yo le dije ¿“Tortugg” con dos ges? y ella me dijo dale pensá más y yo dije ¡ya sé, Gertrudis! y mi mamá sonrió y me felicitó y se fue a leer su diccionario Inglés-Español.
Gertrudis estuvo con nosotros un par de años pero después se ve que se hartó porque cavó un pozo por debajo de la pared del patio y desapareció en el baldío del lado y nunca más la vimos. Dondequiera que estés, Getru, te extraño mucho. Perdoname por dibujarte el caparazón.
Estuve sin mascota unos meses hasta que me regalaron un nuevo canario al que le puse Canarini y que murió de viejo la semana siguiente mientras jugaba conmigo a las luchitas en la pelopincho.
Después me compré un gato que se llamó primero Gatori y mi mamá lo cambió a Katori diciendo que sonaba como japonés y era un poquito más creativo y a mi me gustó. Katori nunca me dejó acariciarlo, era bastante arisco así que yo no lo quería mucho y le decía Ariskatori mezclando su nombre con su principal característica sin ninguna imaginación.
Katori murió atropellado por el E1 y lo que quedó de él lo enterramos en el baldío del lado. Yo no lloré, y mientras mamá leía unas palabras en honor al gato yo caminaba entre los yuyos susurrando ¡Gertrudis ¿estás ahí?! pero Gertrudis no estaba.
Al poquito tiempo fuimos con mi mamá a una perrera y rescatamos un perro que ya tenía nombre, se llamaba Ozzy y mi mamá le preguntó a la mujer de la perrera si era porque el antiguo dueño era fanático de Black Sabath y la mujer de la perrera le dijo que no y que el antiguo dueño de Ozzy era un fanático de Los Pimpinela pero le había puesto Ozzy porque sonaba a osi o sea de osito y Ozzy parecía un oso entonces el dueño le había puesto Ozzy o sea que el anterior dueño tenía todavía menos imaginación que el nuevo dueño o sea yo.
Ozzy sigue hasta hoy a mi lado. En este momento me está desatando los cordones con los dientes porque quiere salir a la plaza y eso hace Ozzy cuando quiere salir.
Por suerte hasta ahora no ha cavado un pozo y huido ni ha sido atropellado por el E1 que es el colectivo que pasa por mi casa y asesina mascotas. Sabe dar la patita, Ozzy, y sentarse, y si le decís ¡Ozzy, muerto! se tira al suelo todo despatarrado y saca la lengua como si hubiera fallecido y yo rápido le digo que se pare porque me da mucha impresión porque por supuesto no quiero que se muera, quiero que siga viviendo muchos años y que cuando muera se muera de viejo como le pasó a mis canarios Naranjín y Canarini.
