Siempre todos hablan
de las musas que inspiran a la gente.
Bla bla bla
todo el tiempo
que las musas inspiraron a Shakespeare bla
a Dostoyevski bla bla
a Escher bla bla bla
a Ray Bradbury bla bla bla.
Y nadie se acuerda nunca
NUNCA
del Monstruito que inspira a las musas.
Porque lo cierto
es que las musas no son las creadoras de las ideas,
las musas son simples distribuidoras
buitres perversos
indignos
despojados de toda creatividad
y que opacan con su descascarada belleza
la inventiva infinita
del Monstruito.
El Monstruito que inspira a las musas.
El Monstruito redondo
de garras afiladas
pelaje dorado
cuernos curvados
solitario
silencioso
movidizo
de reflejos rápidos.
El inquieto Monstruito
que con su saliva naranja
fabrica ideas fabulosas
nociones extraordinarias
conceptos inconcebibles
versos desgarradores
melodías fenomenales
conmovedoras pinturas.
Y una a una
cuando ya se han secado al sol
y la saliva se ha endurecido
petrificado
adoptado aleatorias formas estrambóticas
y adquirido un suave tono púrpura
el Monstruito coloca las ideas
en las canastas de las musas
esos graciosos cestos de mimbre
que las musas llevan colgados del brazo
en sus largos paseos por el planeta.
Y son ellas las que deciden
con total
total
libertad
quién ejecutará las ideas del Monstruito.
A veces cargan con pequeñas ideas
insignificantes
de algún señor al borde del divorcio
y el señor
súbitamente inspirado
le grita a su esposa
¡ERNESTA!
Daremos un paseo por la montaña
y ya verás como todo
todo
irá saliendo bien.
Otras veces en su cesta
las musas cargan
con enormes
fascinantes ideas
ideas que cambian en un momento
el curso de la historia
de la humanidad
y del universo:
Cuando en sus cestas ya no queda
ni un pequeño trozo púrpura
de la saliva del Monstruito
Las musas regresan
en busca de más.
Y el Monstruito
las espera
las ideas secas ya alineadas sobre su mesa
las húmedas
aún afuera, al sol
el Monstruito saluda a las musas
les ofrece vino
y las ayuda con sus cestas.
Ellas
cabizbajas
acarician su pelaje
le limpian los cuernos
y las garras
y beben a su salud.
Porque las musas saben
que su gloria es inmerecida
su trabajo, diminuto
su fama, un deshonor
y por eso sin atreverse a mirarlo a los ojos
se inclinan
y beben a la salud
del Monstruito.
de las musas que inspiran a la gente.
Bla bla bla
todo el tiempo
que las musas inspiraron a Shakespeare bla
a Dostoyevski bla bla
a Escher bla bla bla
a Ray Bradbury bla bla bla.
Y nadie se acuerda nunca
NUNCA
del Monstruito que inspira a las musas.
Porque lo cierto
es que las musas no son las creadoras de las ideas,
las musas son simples distribuidoras
buitres perversos
indignos
despojados de toda creatividad
y que opacan con su descascarada belleza
la inventiva infinita
del Monstruito.
El Monstruito que inspira a las musas.
El Monstruito redondo
de garras afiladas
pelaje dorado
cuernos curvados
solitario
silencioso
movidizo
de reflejos rápidos.
El inquieto Monstruito
que con su saliva naranja
fabrica ideas fabulosas
nociones extraordinarias
conceptos inconcebibles
versos desgarradores
melodías fenomenales
conmovedoras pinturas.
Y una a una
cuando ya se han secado al sol
y la saliva se ha endurecido
petrificado
adoptado aleatorias formas estrambóticas
y adquirido un suave tono púrpura
el Monstruito coloca las ideas
en las canastas de las musas
esos graciosos cestos de mimbre
que las musas llevan colgados del brazo
en sus largos paseos por el planeta.
Y son ellas las que deciden
con total
total
libertad
quién ejecutará las ideas del Monstruito.
A veces cargan con pequeñas ideas
insignificantes
Un Paseo Por La Montaña
y la arrojan en la cabezade algún señor al borde del divorcio
y el señor
súbitamente inspirado
le grita a su esposa
¡ERNESTA!
Daremos un paseo por la montaña
y ya verás como todo
todo
irá saliendo bien.
Otras veces en su cesta
las musas cargan
con enormes
fascinantes ideas
ideas que cambian en un momento
el curso de la historia
de la humanidad
y del universo:
Y Si Le Doy Forma A Esta Roca
Para Que Gire
Podré Transportar Cosas Fácilmente
La Llamaré Rueda.
Uy Mirá Me Parece Que Si Froto
Estos Dos Palitos
Aparece Eso
Que Llamaré
Fuego.
¡Pirámides, Descomunales Pirámides!
Ahora Con Esta Excusa
Invado Irak
De Frente Mar.
¡Ah! ¡Se Me Acaba de Ocurrir Un Arma De Destrucción Muy Masiva!
¡La Bomba Nuclear!.
Para Que Gire
Podré Transportar Cosas Fácilmente
La Llamaré Rueda.
Uy Mirá Me Parece Que Si Froto
Estos Dos Palitos
Aparece Eso
Que Llamaré
Fuego.
¡Pirámides, Descomunales Pirámides!
Ahora Con Esta Excusa
Invado Irak
De Frente Mar.
¡Ah! ¡Se Me Acaba de Ocurrir Un Arma De Destrucción Muy Masiva!
¡La Bomba Nuclear!.
Cuando en sus cestas ya no queda
ni un pequeño trozo púrpura
de la saliva del Monstruito
Las musas regresan
en busca de más.
Y el Monstruito
las espera
las ideas secas ya alineadas sobre su mesa
las húmedas
aún afuera, al sol
el Monstruito saluda a las musas
les ofrece vino
y las ayuda con sus cestas.
Ellas
cabizbajas
acarician su pelaje
le limpian los cuernos
y las garras
y beben a su salud.
Porque las musas saben
que su gloria es inmerecida
su trabajo, diminuto
su fama, un deshonor
y por eso sin atreverse a mirarlo a los ojos
se inclinan
y beben a la salud
del Monstruito.
