Podemos encontrar, si en algún momento lo deseamos, un listado completo de los nombres de lo más ñoño de lo ñoño de la humanidad. Sólo hay que dirigirse al apartado de "Administradores" en la muy sobrestimada Wikipedia. Es esta masa amorfa de ñoñez la que insiste en rechazar los artículos que intento publicar en su enciclopedia, y es a esta masa amorfa a quien ahora exclamo ¡al cabo que ni quería, porque tengo mi Wiki-umbrella!.
Peligros inherentes de desear la transmigración en una piedra, por ejemplo.
(Artículo anexo al artículo principal: Piedra).
Habrá notado, si es usted una persona espabilada, que existe algo que se conoce como "la cosa" o "la situación" o "la mano" y que comprende la suma de todos los problemas, inconvenientes, malentendidos amorosos, malos rendimientos académicos, carencia total o bajo rendimiento copulativo y cuotas del automóvil, y habrá notado también cómo a veces "la cosa" o "la situación" se vuelve tan tensa, tan difícil de sobrellevar, tan pero tan dura que uno se ve de golpe superado, histérico, paralizado por el terror, con los pelitos de la nuca erizados e invadido por unas enormes ganas de egresar de sí mismo y ser otra cosa, ser un perro por ejemplo o un sauce o un organismo unicelular, etcétera. Pero salirse de uno mismo es bastante difícil y para mí que requiere años y años de meditación y yoga y autoconocimiento y ejercicios de respiración y ejerciciós de relajación y todo ese tipo de actividades que según parece ayudan como a pasteurizar el espíritu ¿no? y uno se relaja y se quita el estrés y sale de sí mismo y flota y vuela libre por el firmamento, etcétera.
Pero ahora vamos a suponer que es fácil salirse de uno mismo, que con sólo agarrar y decir me dieron ganas de salirme de mí mismo ya alcanza, que es muy fácil que nuestra alma transmigre al cuerpo de una piedra o de un potus o de un bello canario, etcétera. Supongamos que no es nada complicado lograr esto. Yo digo que hay que tener cuidado cuando la cosa (o la situación o la mano) viene fea, por ejemplo porque no llegamos a fin de mes o nos duele la pleura o tenemos gingivitis o nadie es nuestro amigo, hay que tener cuidado cuando no vemos una salida y decimos ¡ay que lindo sería ser una piedra a la orilla del río, una linda piedrita sin problemas relajada por los siglos de los siglos con el agüita mojándome! o decimos ¡qué no daría yo por convertirme en un canario tranquilito en la jaula esperando que me traigan el alpiste y el agua y me limpien la jaula! o decimos ¡nada más pido, sólo ser un organismo unicelular!, etcétera. Hay que tener pero muchísimo cuidado al decir estas cosas porque póngale que funciona ¿no? y que de golpe usted es una piedra. Ay papi querido, el señor aburrimiento que tendrá usted, porque la piedra estará tranqui ahí pero claro porque no tiene conciencia de sí misma o sea la piedra no sabe que es una piedra pero si usted se transmigra en una piedra usted seguirá teniendo conciencia de sí mismo entonces usted sí sabrá que usted es usted-piedra y entonces también notará, con creciente pánico, que no puede moverse porque las piedras no tienen cómo moverse y también se dará cuenta, con incontenible desesperación, que no podrá cantar porque las piedras no tienen cómo cantar, y por último deducirá usted que lo mejor que le puede pasar en su calidad de piedra es ser una más o menos chata como para que algún lugareño se interese en usted cuando paseando por el río le entren ganas de hacer sapitos, o ser una piedra con cierto atractivo para que algún artesano lo ponga en un collar, o tener el tamaño adecuado para que un niño juegue a la payana con usted (usted-piedra), etcétera. Si esto no sucede, el resto de su existencia como piedra será un eterno comerse los mocos (metafóricamente, porque las piedras tampoco tienen cómo segregar mocos y si por un milagro o por un error de la naturaleza usted fuese una piedra con nariz tampoco importa mucho porque las piedras tampoco tienen cómo comerse los mocos y ahora bien vamos a decir que ocurre un milagro de los buenos, de los de antes, o un error de la naturaleza de los grossos grossos y usted fuera una piedra con nariz y boca y estuviera en posesión de todo lo que hace falta para comerse los mocos literalmente, aún así su existencia sería de lo más aburrida porque comerse los mocos es de lo más aburrido o sea es de ahí que la gente use la frase "comerse los mocos" peyorativamente para indicar que algo es aburrido.
Por eso yo creo que si hoy usted se levantó y observando por la ventana el cielo nublado se llenó de pensamientos oscuros, si no puede apartar su mente de la altísima e impagable cuota del Renault 12, del constante sangrar de sus encías, de la carencia total de amigos, del terrible dolor de pleura que lo aqueja, si esto le ocurrió hoy al despertar por favor aguarde, reflexione y atájese, por favor atájese antes de desear desprevenidamente convertirse en una piedra, porque podría suceder (¡que el cielo no lo permita!) que algún dios que ande por ahí decida cumplirle el deseo y convertirlo en una piedra deforme, para nada chata para hacer sapitos, de muy feo color como para formar parte de un collar y muy grande para jugar a la payana, en una roca tan tan común que ni siquiera tenga boca y nariz para poder comer con la primera los mocos segregados por la segunda.