Otro año sin upgrade para Gary.

viernes, 11 de diciembre de 2009 |

Se burlan de Gary porque su computadora es lenta.
—Ey, Gary, tu compu es de lo más lenta que viene —le dicen.
—Ey, Gary, ¿qué le das de comer al hámster? —le preguntan codeándose, porque sus compañeros de trabajo dicen que dentro del CPU de Gary no hay memoria RAM ni cables ni discos duros, etcétera; dicen que hay un hámster corriendo en una ruedita de esas que se le ponen a los hámsters en las jaulas para que corran, porque si largás a un hámster para que corra libremente se te escapa y no lo ves más y si no corre se pone gordo muy gordo y muere de obesidad cuando le explota el corazón por toda la grasa que acumuló; entonces lo que se hace es poner una ruedita en la jaula del hámster así corre un montón pero está siempre en el mismo lugar entonces no se te escapa pero tampoco se te muere de sobrepeso pero bueno de todas formas en el CPU de Gary no hay un hámster, hay cables y discos duros y memoria RAM pero es tan-tan-tan-lenta la compu de Gary que sus compañeros se burlan diciendo que hay un hámster corriendo en una ruedita y que eso la hace funcionar y entonces le preguntan «ey Gary ¿qué le das de comer al hámster?».
—Ya no bromeen, muchachos —les ruega Gary todo cabizbajo y con un nudo en la garganta que quiere decir que en un rato tendrá que irse al baño a llorar.
Pobre, pobre Gary. El problema es que cuando en septiembre del año pasado tocó hacer el upgrade, que es una palabra del inglés que en nuestra empresa significa cambiar las computadoras actuales por unas nuevas más potentes o sea con más RAM y con más ROM y con nuevos Windows y nuevos antivirus y teclados más ergonómicos y mouses láser o con diez botones, etcétera; en septiembre, decíamos, cuando tocó el upgrade, decíamos, Dimitri, que es el jefe de Informática, decíamos, dijo que por culpa de la crisis había que hacer recorte de presupuesto entonces se iban a cambiar todas las máquinas menos una y dijo que se iba a hacer un sorteo:
­­­­­—Todos vamos a poner nuestros nombres y apellidos en un papelito y lo hacemos un bollito y lo ponemos en mi sombrero y después sacamos un papel y el que salga elegido se queda con la compu que tiene y no hace nada de upgrade.
Bueno en fin, sacaron un papelito y Dimitri, con visible alivio, gritó «¡Gary, Gary se queda con la compu que tiene!» y después todos festejaron con champagne y cantaron y en el medio de un silencio Veronika, que es la recepcionista, gritó «¡ey, Gary, por lo menos no te separás del hámster que corre en la ruedita que hay dentro de tu CPU!» y todos estallaron en risas menos Gary que se largó a llorar y huyó corriendo al baño.

Hoy, un año después, toca de nuevo. Hoy bajará Dimitri y volveremos a sortear porque como sigue la crisis sigue el recorte y como sigue el recorte no se pueden actualizar todas las computadoras entonces seguro que Dimitri va a sortear de nuevo para ver quién se queda con la misma computadora y no hace nada de upgrade.
Ahí viene Dimitri. Bajando.
—Bueno, muchachos, silencio por favor. Acabo de hablar con Contabilidad y me dicen que este año se repite el recorte así que hay uno que se queda sin actualizar su computadora.
—Perdón que interrumpa, señor Dimitri —titubea Gary, su mano en alto, —pero me parece que yo debería quedar exento del sorteo puesto que el año anterior no actualicé mi computadora y ahora todos muy adecuada e inspiradamente se burlan de mí afirmando por ejemplo que en lugar de circuitos y plaquetas lo que hay en el interior de mi CPU es un hámster corriendo en una ruedita...
—¡Ey, Gary,con qué alimentás al hámster! —grita Amunich de Ventas. Todos ríen.
—Entonces —prosigue Gary—, creo que este año me corresponde el upgrade sí o sí, sobre todo teniendo en cuenta que mi computadora tarda una hora veinte en iniciarse con lo cual hace un año que tengo que entrar a las ocho a trabajar para poder arrancar nueve y veinte como todo el mundo. ¿No le parece justo lo que propongo, Dimitri? Mire bien en el fondo de su alma y dígame si no le parece que merezco tener una compu nueva.
—Eh... sí, eso sería lo justo, Gary. El problema es que el sorteo ya se realizó, lo hicieron los muchachos de Contabilidad.
—Pero qué tienen que ver los de Contabilidad, si las computadoras son nuestras, señor Dimitri.
—Quizás me expresé mal, Gary, lo que quise decir es que ya se decidió en Contabilidad… no hubo ningún sorteo, simplemente dijeron «¡el tiempo es dinero, nada de sorteos. La persona que se quedó con su computadora el año pasado se quedará con su computadora este año!». Yo te defendí, Gary, yo les dije «pero señores Contables tengan en cuenta que la compu de Gary tarda una hora veinte en arrancar y tiene que venir a las ocho para arrancar nueve y veinte y además su compu es tan lenta que con los muchachos sospechamos que en lugar de procesador y placas de sonido y video y esas cosas lo que hay es un hámster girando en una ruedita», lo cual debo decir que les causó mucha gracia pero no los persuadió porque dijeron «Si aguantó un año con el hámster es que ya está acostumbrado, y una computadora moderna lo confundirá y reducirá su eficiencia; además, si dejamos sin actualizar el hardware a un empleado que venga acostumbrado a una computadora de última generación, el shock de este hipotético empleado será duro e innecesario, y tendremos dos empleados con shock en lugar sólo uno». Ya ves, Gary, no podemos hacer nada, vas a tener que seguir con tu HP.
—¿HP? Pero si mi computadora no es una Hewlett Packard.
—No —replica Dimitri, conteniendo la risa, —tu computadora es una Hamster Power.
Todos en la oficina nos reímos y señalamos a Gary. Amunich grita «¡capotón a Gary!» (un capotón consiste en rodear a Gary y pegarle) y Ghett de Asistencia al Cliente propone «¡y después puentecito chino!» (Un puentecito chino es, básicamente, ponernos en fila hombro contra hombro y que Gary tenga que pasar frente a nosotros y todos le vamos pegando). Las dos ideas se ejecutan sucesivamente ahí mismo, mientras llegan las nuevas computadoras para el personal y entonces el puentecito de patadas que atraviesa Gary se disuelve y todos vamos a ver qué tal están las nuevas máquinas.
Rompiendo envoltorios, vaciando escritorios y desenredando cables nos olvidamos de Gary, que cae al piso y respira con dificultad.

Gary, inadvertidamente, agoniza.

Los puentecitos chinos no son cosa de niños, y menos los de la oficina. Ghett usa botas muy duras y con punta reforzada. Amunich tiene tachuelas en sus zapatos que apuntan en todas direcciones, y además, en el último puentecito, decidió que patear no alcanzaba y le pegó a Gary en la cabeza con su pisapapeles. Dimitri vio todo pero en lugar de frenarlos, demandarles disciplina o aunque sea apagar y prender las luces, lo que hizo fue gritar «¡Los genitales, muchachos, golpéenlo en sus genitales!».Gary tose una constelación de gotitas rojas sobre el piso. Un poco más allá hay un fax mal impreso que ha caído fuera del tacho. Se estira para agarrar la hoja y se enjuga los labios con ella. Agita un brazo para ver si alguno de los muchachos lo ve y viene ayudarlo. Nadie le presta atención. Este año son con pantalla plana y los mouse no tienen cable.
—Mirá, Dimitri, son inabláricos —gritá, Doang Tsu, de Papeleo.
—Inalámbricos, se dice, imbécil —se burla Amunich, y todos se ríen. Dang Tsu, sonrojado y notablemente humillado, titubea:
—Ehm, sí… ríanse, pero… pero… ¡Gary tiene un hámster en su CPU!
—¡Sí! ¡¿Qué le das de comer al hámster, Gary?!
—¡Tu compu es de lo más lenta, es como si anduviera gracias a que un hámster corre en una ruedita dentro del CPU!
—¡Hamster!
Cómo nos reímos, ahora, burlándonos de nuevo de Gary.
—¡Capotón otra vez!— propone Sobisch de Dirección. Todos nos mostramos de acuerdo.
Vamos gritando y chocando los cinco hasta tropezar con Gary, que está en posición fetal.
Gary, pálido y tieso y los ojos sin parpadeos y el pelo mojado pegado a la frente y un hilito color bordeaux saliendo de su boca a un charco color bordeaux que crece y donde flota un bollito de papel de un fax mal impreso.
Decidimos terminar por esta tarde. Ya armaremos las compus mañana. Hay que llamar a la familia de Gary. Dimitri se ofrece. Barremos un poco, apagamos todo y salimos. Yo voy último, como siempre, porque soy el Encargado de Cerrar. Estoy por hacerlo cuando escucho un ronroneo, un zumbido. Un sonido suave pero constante, metálico, un sonido ahogado, cansado.
«Qué le das de comer al hámster», murmuro, y salgo.

10 Comentarios:

fag dijo...

pobre gary, me acuerdo de cuando me hacían eso en el cole.
pensaba que era porque la gente quería ser amiga mía. luego, al cabo de los años, aprendí la palabra bulling.
y la palabra depresión.
y la idea del intento de suicidio.

en fin, que gary es un pringao pero fijo que no curró el lunes pasado.. juju

Anónimo dijo...

no se lo merece!!

:(

:: air ot ::

Mariana dijo...

Logradísimo...Es perverso y triste. El mundo está repleto de gente como los compañeros/as de Gary.

SoFia dijo...

mmm... Lo lógico sería decir que no se van a reir tanto cuando explote la Bomba y vuelen por el aire todas las cpu nuevas, y más lejos todavía los mouse inalambricos... pero sabemos que Gary no tiene capacidad para hacerla.

Yo no me reiria tanto del Hamster.

Sebástian dijo...

Gary y Silvio B. las dos personas más injustamente sufridas de la semana.

"¡¡¡HUMANOS DEL MUNDO, NO TENEMOS NINGÚN DERECHO!!!"

Marina dijo...

queridos, espero que ya hayan visto ENTEL, sino acá los insto a hacerlo. Besos

http://entel-lapelicula.blogspot.com/

Lucas Varela dijo...

¿Usted actúa ahí Begoña?

Mariana dijo...

jajaja es buenisimo! Aparte se llama Gary!.genial.

Dimitri dijo...

No sé de qué te quejás Gary, si tenés una AT 286!!!

Anónimo dijo...

bue me comparo con la triste vida de gary y me digo que no se está tan mal por aqui...
lo abrazo querido lucas y le confieso que sería divertido y agradable verlo en alguna ocasión...
firma aqui "la grositud"

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