Sobre el señor que se pasea desnudo y en bicicleta por Barcelona, los pensamientos que me inspiró y las condiciones en que escribí estas líneas.

lunes, 20 de julio de 2009 |

Hoy me sucedió que andando en bicicleta por Barcelona frené en un semáforo en rojo y a mi lado se detuvo otro señor que también iba en bicicleta. Yo lo vi sin detenerme en los detalles, sumido en mis propios pensamientos, y no fue hasta que el semáforo en verde nos dio paso que noté, cuando el ciclista me adelantó y pude ver sus redondas nalgas sobre el asiento de su bicicleta, que el señor pedaleaba por la ciudad tal y como iba vestido el día de su nacimiento, esto es, completa y absolutamente en pelotas.
Todo a lo largo del Passeig de Sant Joan, rumbo a Arc de Triomf, conducía el señor su bicicleta naranja, y los pocos pelos de su cabeza que habían sobrevivido a la calvicie flameaban al viento como ropa puesta a secar durante un vendaval. Pedaleaba a gran velocidad, siempre en rumbo recto hacia el Arco del Triunfo barcelonés, persiguiendo quizás otro triunfo muy distinto, el triunfo de una piel curtida por el sol y por los roces, de una piel bien aireada, de unos poros abiertos al mundo que han trascendido la miserable necesidad de protegerse de las inclemencias del tiempo con poliéster, nailon o algodón.
Dos esquinas más adelante mi propio destino me obligaría a doblar a la derecha y abandonar al ciclista Adán, abandonar sus graciosas nalgas bronceadas y seguir mi propio camino, seguir por calles secundarias pobladas de gente vestida y sin saber jamás que sería de aquel héroe de autoestima elevada. Decidí olvidarme de mi itinerario, dejar atrás la esquina de la desunión y seguir al mesías del nudismo como su discípulo incondicional.
Así es que pedaleamos y pedaleamos hasta que un nuevo semáforo teñido de escarlata nos impuso la pausa. Y ocurrió que viendo a la gente cruzar la calle sorpenderse de repente ante la presencia de un hombre sin vestiduras montado en una bicicleta naranja, comprendí lo mucho que nos incomoda el cuerpo desnudo. El cuerpo desnudo de otros y nuestro propio cuerpo desnudo. Una teta en el medio de la calle puede causar interés, lujuria, aburrimiento o no causar nada, pero seguro que alguno de los testigos de esa teta se sentirá, ante todo, incómodo, muy incómodo sobre todo por la envidia que le despertará esa actitud irreverente de la dueña de la teta, que sale al mundo con sus senos al aire refregándonos en la cara que ella sí se animó, que sí tuvo el valor de exponerse a las miradas del mundo a cambio de sentir sobre su piel desnuda la brisa marina. Si vamos más allá, me atrevo a decir que incluso palabras relacionadas con la desnudez, como la palabra teta, incomodan. No producen este efecto si las usamos en frases que indiquen, por ejemplo, hartazgo: “estoy hasta las tetas de que mi suegra venga a comer a casa”. Pero si se la aísla sí. Por ejemplo, supongamos que en una sala de espera yo estoy hojeando revistas como el resto de los pacientes que aguardan su turno, pero en un momento dejo la revista a un lado y, poniéndome de pie en el medio de la sala, me aclaro la garganta y pronuncio: TETA. Terrible incomodidad de los pacientes, ¿no es cierto?. ¡¿Pero por qué?! ¿Por qué este rechazo a algo tan común como cualquier otra parte del cuerpo humano?. Si en la sala de espera digo RODILLA me mirarán con desinterés y luego volverán a sus Para Ti o sus Gente, pero si digo PEZÓN todos murmurarán y las madres se apresurarán a cubrir los oídos de sus hijos.
Reflexionando sobre todas estas cosas, siempre pedaleando detrás de mis nalgas-guía, decidí que haría un experimento. Escribiría primero los hechos ocurridos alrededor del nudista y los pensamientos que a partir de ahí se despertaron en mi mente, y luego, cuando todo estuviera sobre el papel, le haría saber al lector que todo lo que ha leído hasta ese momento, que todo lo que ha leído hasta este momento, ha sido escrito por una persona desnuda.

Así es, señores, en este momento estoy lo que se dice completa y absolutamente en bolas, con la sola excepción de mis anteojos. Eso es, querido lector, proceda ahora a imaginarme escribiendo desnudo, comience a dibujar en su mente mis manos tersas volando sobre el teclado, en mis brazos fuertes e inmóviles, en mi vientre redondo como una colina cubierta de hierbas rizadas, y dibuje mis piernas gruesas a uno y otro costado de la silla, dibuje mis nalgas turgentes sobre el metal otrora frío de esta silla, ahora tibio por el calor de mis posaderas. Dibuje mi miembro en reposo, dibuje también mis testículos asimétricos y complete su obra con mis pies descalzos sobre el suelo de mármol como dos empanadas que han caído del horno.
Porque ese soy yo, este soy yo, y no los pantalones que visto, no esas camisas que no hablan de mí, no esas gorras, esas camisetas, esas medias, esos calzoncillos. Yo soy este, en carne y hueso y nada más, yo soy el del pelo en la panza, el de brazos viriles, el que tiene pelos en los brazos, el de barba de dos meses, el de nariz aguileña, el de los pelos en la nariz aguileña, el de orejas pequeñas, el que tiene pelos en las orejas, el de las cejas fruncidas, el que tiene pelo en las cejas.
¿Lo asalta ahora una gran incomodidad? ¿Siente fuertes deseos de cerrar los ojos y alejarse de estas líneas? No lo haga, porque quiero que sepa que todo lo incómodo que puede resultarle leer la descripción de mí mismo escribiendo sin ropas, todo eso multiplíquelo por quince y obtendrá un resultado aproximado de lo cómodo que me resulta escribir así, como me vio mi madre cuando llegué a esta vida. Usted no puede imaginarse la experiencia sobrenatural que significa escribir sin nada encima. Aquí estoy, yo y mi cuerpo, y un pequeño ventilador que me ayuda a sobrellevar este tremendo calor. Y si el ventilador no alcanza, entonces dejo de escribir un momento y salgo al patio a manguerearme. Así como lo lee, salgo y abro la canilla y me manguereo todo este cuerpo que me ha sido dado, y la flexibilidad de la manguera me permite refrescar cada rincón y cada ángulo de mi ser hasta que el calor cede terreno y puedo regresar a mi silla, que durante el baño ha vuelto a enfriarse, y posar mis glúteos sobre ella y seguir escribiendo esto que, quizás, con suerte, ya no le incomode tanto, que quizás haya despertado en usted un deseo irrefrenable de salir a la calle y desnudarse, de quitarle el candado a su bici y montarla y pedalear hasta detenerse en un semáforo junto a otro ciclista que sí lleve ropas, mirarlo sonrientemente y finalmente si todo sale bien, inspirarle un texto parecido a este que acaba de leer.

11 Comentarios:

máx dijo...

Es muy loco lo que escribiste. Si, genera incomodidad y la verdad que no me había dado cuenta, no sabía que podía pasar esto. ¿Pudor, vergüenza, opresión? no sé.
Creo que no me animaría ni remotamente a describirme. Menos a salir. Tengo que derribar muchas barreras.

¿fue como un instante de iluminación?

Saludos!

pd: (empanadas?)

cas dijo...

lo de las empandas es genial.
a mi mas que ganas de taparme los ojos me dan ganas de regalarle un peine, de esos finitos.
igual me he imaginado no solo a ud sino a todos los autores que he leido, pues así decía, cito "todo lo que ha leído hasta este momento, ha sido escrito por una persona desnuda"... desnudos sarmiento, whitman (ese es más fácil), cortázar, girondo, estrada, shakespeare, borges, etc.
por último, si esas nalgas inspiraron el texto, un salud por ellas!

moderrunner dijo...

¡Oh!
(qué vulnerable un cuerpo desnudo sobre un artefacto cualquiera)

...sin embargo sus paseos hasta y desde el patio del agua me parecieron formidables.

Anónimo dijo...

ju como flashee con esto..
inevitablemente antes que lo menciones te imagine escribiendo de esa manera y ninguna incomodidad.
da la sensacion que cada vez te "desnudas" mas con las zarpadas cosas que escribis.. mucho talento
abrazo
facu, en peltoas--

slidingg dijo...

AAJAJAJAJ muero por drogarme e ir a algún lugar público en silencio y decir pezón hasta artarme !! jajaj

por mi parte, nadísima de deseos de salir al exterior en bolas, simplemente porque hace 3 grados centígrados y la miserable necesidad de protegerse de las inclemencias del tiempo con poliéster, nailon o algodón es la mejor solución posible el día de hoy

Raisa Maudit dijo...

Ya veo que te has topado con el desnudófilo ciclista autóctono de barcelona.... yo en 5 años he intentado toparme con él, porque yo (y esto un secreto) formo parte de la banda terrorísta desnudófila.

nos dedicamos a mientras hablamos con la gente, perfectamente ataviados tal y cual marca marc jacobs y jean paul gautier, y en un momento de descuido del otro interlocutor..... ZAS... nos despelotamos y gritamos DESNUDÓFILIAAAAHHHH...

Y nos vamos aullando "pezoni pellizqui" agitando las manos con insistencia por encima de nuestros cráneos hacia el horizonte.

Hay gente que se asusta mucho

Si te interesa puedes contactar con Lindsey Lohan que es la cabecilla


Saludos desde el Sur!

Anónimo dijo...

Eh! leíste El gran cambiazo de Rohald Dahl? Te lo recomiendo. Ah! leí Mr. Vértigo, me gustó.
Che... se vieron con Garíz? después contame.

Saludos cariño.

·Vicky·

pd: "dibuje mis nalgas turgentes"... x dió, ónde?!

fulano/martínvillarroel dijo...

Yo conozco un pibe que debe andar por barcelona en estos días y estoy casi seguro que ha inspirado este texto, ya que el susodicho se paseaba en pelotas por córdoba hace varios años ya, operaba en pelotas en ese nido de subversivos que es la radio revés y bailaba en pelotas, también, en fiestas que tildaba de nudistas y que no lo eran bajo ningún concepto; y que se convertían en nudistas una vez que se contagiaba el sentimiento entre los concurrentes.

Dub Sebástian dijo...

NOOOOOOOO: acabo de llegar de viaje y, en la Biblioteca Jaume Fuster, Barcelona, me puse a ojear primero el blog del Sr. Fulano arriba firmante y luego éste susodicho blog firmado con el pie desnudo por el Sr. Varela. Lei algunos textos atrasados rapida y jocosamente, pero me detuve con atención ante el título de ésta entrada... YA ME GUSTARÍA A MÍ TENER AQUÍ UNA BICI NARANJA PARA PASEARME DESNUDO POR BARCELONA!!!!!
Y mientras leía el texto trataba de imaginar, recordando antiguos escritos, a las nalgas celestiales (L.V. dixit) posadas, semihúmedas sobre una silla de metal...
Y de mis experiencias pasadas, sobre todo sentado en una silla de metal en la radio, me gustaría darle a Vd. un consejo de desnudófilo a desnudófilo:

EVITE TENER CONTACTO CON EL GABINETE DE LA COMPUTADORA U OTROS APARATOS ELÉCTRICOS MIENTRAS SE ESTÁ SIN CALZADO CON LAS NALGAS APOYADAS DIRECTAMENTE SOBRE EL METAL!!!!

Si el contacto ha de ser inevitable recurra a una alfombrita para el piso, y un almohadón aislante para la silla, en las ortopedias venden unos geniales, Vd. debe decir que lo necesita por sus hemorroides.

Sin otro particular lo saludo desde aquí, completamente vestido y calzado con sandalias aislantes.

PD: si un dia de estos se encuentra en la calle con una persona en skate completamente desnuda exepto por un casco rojo y unas zapatillas de igual color, le ruego la salude, porque se trata de su quinto o sexto más grande admirador...

Anónimo dijo...

Hola, te escribo desde Córdoba, Argentina. Es genial lo que escribís. Es fresco, astuto, entretenido, real y por sobre todas las cosas.. desnudo. Y así es como uno debería pasarse la vida.

Saludos!

Luc Varela dijo...

¡Gracias, en serio. Saludos desde acá!

Comentar desde Facebook

Comentar desde Blogger