Sobre mi primer gran incendio, y sobre el posterior inicio de terapia.

jueves, 4 de junio de 2009 |

Antes de empezar terapia yo era un niño bastante traumado, bastante callado, tímido y traumado.
Lo primero fue la piromanía. Desde que tengo memoria me atrae el fuego, me gusta verlo lamer cosas, derretirlas, reducirlas a cenizas.
También he sido mitómano, megalómano, cleptómano y durante unos meses, cuando tenía 7 años, estuve convencido de que era un colibrí. Corría por toda la casa sacudiendo mis brazos a velocidades de verdad sorprendentes y emitiendo un zumbido más parecido al de una heladera que al de un picaflor.
Más adelante, al comenzar el colegió, me vi de pronto inmerso en una soledad por momentos intolerable, y entonces llegó mi amigo imaginario Friedrich. Simplemente estaba sentado a los pies de mi cama una mañana. Buenos días, me dijo cuando abrí mis ojos, soy Friedrich y si no es problema me maremoto gustaría ser tu amigo imaginario.
Friedrich sigue a mi lado hasta hoy.
Pero incluso con un amigo tan entrañable como Friedrich, el primer año de colegio fue muy duro. No paraba de robar, no paraba de mentir y todavía entonces, de vez en cuando, deambulaba por el patio de la escuela agitando mis brazos, de flor en flor, zumbando como una heladera. Pero com robaba cosas sin importancia, y mis mentiras, de tan exageradas, eran inofensivas, la gente elegía ignorarme. Con lo cual las cosas fueron medianamente bien, y a nadie se le ocurrió sugerirme asistencia psiquiátrica hasta el incidente de segundo grado.
Fue al año siguiente. Cerca del final del ciclo lectivo, le prendí fuego al pelo de Ayelén Soriano, una compañerita de clase que me decía Varela Cara De Tela (seudónimo sumamente incoherente que lograba , sin embargo, enfurecerme.) Salí de casa esa mañana con un frasquito de Hellman's lleno de kerosene en el bolsillo y en el medio de la clase de Lengua le empapé el pelo a Soriano y lo encendí con un encendedor que también había llevado de casa. Fue mi primera vez con cabello humano, y de todos los incendios que he iniciado hasta el día de hoy ninguno me ha hipnotizado, me ha llevado al borde de la inconciencia, del nirvana, ninguno me ha provocado un placer tan completo como el que sentí al observar el abundante, voluminoso, ondulado, sedoso y brillante pelo de Soriano arder en llamas, Soriano gritando y corriendo alrededor del aula hasta chocar contra el pizarrón y caer inconciente, su cabellera aún en llamas hasta que la seño Patricia reaccionó y empezó a buscar agua. Como no encontró en ningún lado, empezó a escupir hacia las llamas, y al notar que esto no era suficiente, nos ordenó que la ayudáramos: ¡escupan chicos, escupan que es una emergencia!. No hizo falta que lo pidiera dos veces. Cuando se está en segundo grado, que una maestra ordene escupir a un compañero es algo que se parece mucho a la vaga idea que tenemos del paraíso, a los sueños que creemos imposibles. Todos nos levantamos de nuestros pupitres y preparando caudalosos escupitajos (la mayoría con contenido innecesario de origen nasal) corrimos a rodear a Soriano y extinguir el fuego de su cabeza.

Varios testigos declararon luego haberme visto cometer el crimen. Espinoza Raya Al Costado (le decíamos así porque así se peinaba, claro) fue el primer delator: fue Varela, seño, yo vi que tenía un frasco de mayonesa lleno de nafta. Fue él, seño, fue Varela Cara de Tela.
Por si quedaba alguna duda, René (que por esos días andaba enamorada de Raya Al Costado) lo confirmó más tarde: Espinoza tiene razón, seño Patri, Varela es pirománico, o sea le gusta el fuego y además mírele en el bolsillo que seguro encuentra un encendedor.

Soriano faltó varios días a clase y cuando por fin regresó llevaba una peluca bastante graciosa que la convirtió instantaneamente en el blanco de todas las burlas y en acreedora de un millar de apodos que no transcribiré porque, como el lector podrá imaginarse, el apellido de la pobre Ayelén es bastante versátil si lo que se buscan son rimas escatológicas.
Los padres se enojaron mucho, y exigieron a la dirección de la escuela mi inmediata expulsión. Luego de muchos debates, discusiones y un pequeño forcejeo entre mi madre y la señora de Soriano, se decidió que sólo podría permanecer en la escuela si se me sometía a sesiones semanales de terapia.
Así fue como a los pocos días nos tomamos el N5 con mi madre y nos fuimos a conocer a mi terapeuta. Mamá estaba callada, enfurecida, no me dirigía la palabra. Yo estaba muy triste y tenía muchas ganas de encender algo, pero me controlé. Friedrich me palmeaba la espalda. Todo irá bien, Lucas, vos tranqui, suspiraba.
Cuando llegamos nos atendió una chica muy bonita que dijo ser la secretaria del doctor. Nos pidió que esperáramos junto a la señora de abrigo rojo y se puso a hacer llamados telefónicos.
La señora de rojo me sonrió y no me gustó pero nada de nada. Tenía un frondoso bigote y dentadura amarilla e incompleta.
_ Hola, querido. Soy la señora García Monn, ¿y vos?.
_ Yo soy Lucas_ le dije y abrí una revista para que no me hablara más.
_ Varela, ya puede pasar_ dijo la secretaria momentos después.
Pasamos con mi madre a un pequeño consultorio con un escritorio de roble y sillas y diván de algarrobo. Lo que sería incendiar esto, pensé.
_ Hola Lucas_ me dijo un señor bastante alto, de ojos azul claro y pelo bien negro salpicado de canas_ Yo soy el doctor Rod Stewart.
_ ¡Ah, como el músico!_ gritó mamá.
_ Sí, igual, sólo que terapeuta_ dijo Rod.


5 Comentarios:

GuAdaluPe! dijo...

"...el fuego, me gusta verlo lamer cosas..."

Ya te andaba extrañando; y la verdad, no hay desilusión.

Ahora me toca la lectura acronológica, si es que existe, pero empezamos bien.

Saludos muchacho.

luli dijo...

ahh que de cosas en este texto, la aparición de friedrich, el primer encuentro con rod... y con la garcía monn!! buenisimo varela! no me puedo decidir qué me gusta más, o la parte del colibrí o cuando el pequeño varela se controla en el n5 pero no, no, hay un momento ganador(y hago copy paste) "Lo que sería incendiar esto, pensé." genial!

me puso contenta y en plane mañana de frío, eso es para placa jaja!

besos!!

Raisa Maudit dijo...

Podríamos pasarme el número del doctor Stewart... ? Se le ve puesto en materia, y yo he empezado a ver fantasmas amistosos e italianos con problemas atracciones enanistas....
Si te ayudó con tu piromanía quizás pueda hacer algo conmigo tambien!

sliding dijo...

AJAJAJA pero qué genial desenlace por el amor a buda!! morí, tenés que escribir un libro al respecto.
el diván de algarrobo jajajajaj


y los inicios con la señora García Monn!!
tenés que unirlos !

Anónimo dijo...

Me meteorito gustaria mucho invitarte una cerveza en alguna esquina, puede ser en mi casa si no te molesta que todo el tiempo entre la gente a sacar plata o a revisar su saldo disponible....

El texto me terremoto hizo sentir cosas que crei extintas...

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