Sus ojos, Estela.

martes, 21 de abril de 2009 |

Pero sus ojos dejan atrás todo eso. Lo ocultan, lo hacen desaparecer, lo fulminan.
Sus manos incompletas, sus cayos, su suave bigote, sus cuatro orejas, los pelos que de su nariz surgen e invaden como enredaderas sus mejillas y cuello. Todo detrás de sus celestiales globitos oculares.
Son sus ojos, Estela, sus ojos y nada más, lo que de verdad me importa.
Su ojo derecho, el azul, el más grande, ese que sale para afuera y queda colgando de un hilito de carne y nervios cada vez que usted estornuda, y hay que apurarse a empujárselo dentro para que la gente del metro no ingrese en un pánico de vómitos y vias rojas.
Su ojo izquierdo, el violeta, el más pequeño, ese que usted no puede dejar de cerrar y abrir, tic nervioso molesto en otros pero precioso en usted, Estela, ese párpado de su ojo izquierdo que no deja de aletear a la velocidad del colibrí, y que incluso suena, tiene sonido, por ejemplo en el cine cuando se hace el silencio previo al comienzo de la película o cuando caminamos de madrugada por las callecitas silenciosas del barrio gótico y lo único que interrumpe ese silencio son nuestros pasos calmos y su acelerado párpado inquieto.
Y su ojo del medio, el de tamaño normal, el naranja, el que sólo se abre al anochecer como esas flores que nadie excepto la luna logra persuadirlas de mostrarse.
Entienda que todo su ser desborda una belleza particular, muy particular, pero en serio: muuuuuy particular. Una belleza que empuja las fronteras de la percepción, una belleza revolucionaria. Estela dese cuenta, usted es tan bella que a miradas desatentas resulta fea, asimétrica. Pero no a la mía. Cuando por fin logro desprenderme de sus ojos y observar con adoración el resto de su cuerpo mi alma entera se estremece, Estelita, tanto se sacude que por momentos pienso que saldrá de mi cuerpo y, privado de ella, falleceré durante unos segundos para volver luego a la vida y renacer contemplando su ojo azul, con un poco de suerte contemplarlo fuera de su cuenca a causa de un fuerte estornudo. Si por el contrario logro controlarme y no morir extasiado en su perfección, voy recorriendo con la vista sus pechos redondos, sus manos sin pulgar, sus brazos pequeños como los de un tiranosaurio, sus hombros protuberantes, sus rodillas rasposas, sus pies chuecos, y luego subo por sus muslos hasta el ombligo peludo, me detengo en su concavidad a recuperar fuerzas, me desvío a lo largo de su cicatriz de apendicitis y salto a su espalda, me sujeto de sus innumerables granos para ascender a su cuello y tomado de su graso cabello gano su frente arrugada, sus pobladas cejas, su nariz aguileña (para hacerle justicia, ¿debería quizás decir tucaneña?) sus labios poco carnosos, su mentón partido, sus mejillas descoloridas, sus cuatro pequeñas, armónicas, deslumbrantes, resbalosas orejas. Ahí permanezco un segundo, respiro profundamente, inhalo el perfume de su tímpano y regreso la mirada a sus ojos. Al violeta, el pequeño, el que no para nunca de parpadear; al azul, el grande, el que se escapa de su órbita cuando sufre de alergias; y al del medio, el normal, del que sólo Selene tiene la llave.
Porque a fin de cuentas, a pesar de la belleza de su ser, todo es irrelevante excepto sus ojos. Son sus ojos, y nada más, lo que de verdad me importa.

12 Comentarios:

Cassandra Cross dijo...

Ah, quién tuviera los ojos de Estela para que le dediquen este panegírico...

Ryuchi dijo...

No quisiera morir.. sin tener recuerdos de que el mundo fue atormentado con una "Revolución de la Belleza"

luli dijo...

ah no charles varela! qué belleza de texto!! qué maestro!!!

adhiero a ryuchi!

hoy más que nunca: Denle el premio nobel a este hombre!!!

besos!

Luly dijo...

Trabajé para una revista de una clínica de cirugías estéticas. En una edición solicitaron una "rubia de ojos claros" para la tapa. Llevó días conseguir la adecuada; haber sabido de Estela...!

Lucas Varela dijo...

cuántas luli/ys.

Cass: cuando tenga más lectores voy a poner un aviso tipo "¡mandá tu foto a elultimoparaguas@gmail.com" y recibí en tu casilla un panegírico personal!"

Ryuchi: Yo no quisiera morir, directamente, pero qué le vamos a hacer...

Luli: Gracias Luli. Pronto, y si llego a ganar el Nóbel me vuelo la cabeza de un escopetazo como Hemingway. Yo quiero pasar a la historia, ¿vio?...

Megías: Estela hizo una tapa de revista, hace mucho: Ser Deformes Hoy. Se agotó en tres días (la revista, no Estela).

Besos a las cuatro (a ustedes cuatro, no a las cuatro tipo la hora, o sí... besos a las cuatro (ustedes) a las cuatro (hora).

Lucy in the Sky dijo...

¡nariz tucaneña! juajajajajaa
no, si el amor es ciego...

julia dijo...

yo creo que los ojos de estela y las manos de bianca se caerían bien...

;·)

Lucas Varela dijo...

¡aaah el gran Theodore!

Alohaaaa

Karla G. dijo...

me encanta tu blog... me enamore de el cuando me enviaron el poema de ponele!..
y me converti en fan...
eres genialsisisisisimo...

Lucas Varela dijo...

muchas gracias karla, bienvenida =).

Anónimo dijo...

si habrás caminado de madrugada por las callecitas del barrio gótico... la envidia.

(pobre estelita... ahora q lo pienso, no m puedo quejar)

abrazo*

¨vickytz

GuAdaluPe! dijo...

Un día de estos, tendrías que dibujar todos esos personajes que creas y ves; y claro... no ahblo de los que se pintan solos, de los que armamos cuando leemos tus textos... sino de aquellos sobre los que no tenemos pistas... en este caso, el enamorado de Estela, claro.

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