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Hoy no me tocaba verlo a Rod Stewart.

28 de noviembre de 2008 |

Hoy no me tocaba ir a verlo a Rod, mi terapeuta. Usted recordará, supongo, que mi terapeuta se llama Rod Stweart, igual que el músico, sólo que en vez de ser músico mi terapeuta es terapeuta.
Bueno, le decía que hoy no me tocaba verlo o sea hoy no tenía cita con Rod como me escribe mi mamá en la mano porque ella tiene un fibrón especial que no se borra aunque la mano transpire por ejemplo y con ese fibrón siempre me escribe Hoy cita con Rod Stewart Lucas no te olvides porque cuando yo llego de la escuela ella no está porque ahora está trabajando para una empresa que fabrica pelopinchos y las envía a Sarajevo y ella supervisa que no estén pinchadas entonces se pasa el día llenando piletas y vaciándolas y chequeando que no estén pinchadas antes de enviar las pelopinchovnas a Sarajevo y como se pasa el día haciendo eso no está en casa para recordarme que tengo que ir a ver a Rod cuando vuelvo de la escuela y como yo necesito que me recuerden porque si no claro yo soy distraído y me olvido entonces mi mamá me escribe en la mano que vaya a terapia porque si yo llego a dejar de ir a terapia entonces probablemente me dé otra vez por incendiar cosas o por perder la capacidad de distinguir lo real de lo que es ficción y si dejo de ir a terapia por mucho mucho tiempo puede pasar que vuelva a creer que soy la segunda venida de Cristo como una vez que estuve dos meses sin ir a verlo a Rod Stewart y salí a predicar que yo era la segunda venida de Cristo por la 9 de Julio, caminaba yo por la 9 de Julio haciendo sonar una matraca y diciendo a ver a ver damas y caballeros si me prestan un poquito de su amable atención a ver escuchen escuchen que finalmente ha sucedido acá vengo yo a separar las ovejas de los lobos y clavar de frente mar el juicio final a ver quién se va para el cielo con mi viejo y quien arde para toda la eternidad en el infierno, y uno que iba por ahí me escuchó y me creyó y me dijo mi señor qué quiere que haga para demostrarle mi devoción y yo le dije ¿así que me querés demostrar tu devoción? bueno dale andá incendiá la terminal de ómnibus, y el tipo pobre convencido de que yo era en serio la segunda venida de Cristo buscó un bidón de kerosene y roció todo roció los bancos donde espera la gente a su colectivo y roció los colectivos y roció los negocios de souvenirs y roció el bar y roció bueno en definitiva todo lo que se llama terminal de Ómnibus y después tiró un fósforo encendido y ¡foa! fue tremendo el espectáculo ardiente, a mí me producía una emoción enorme ver esas llamas tan altas porque a mí cuando estoy sin terapia me vuelve la piromanía y cuando me vuelve la piromanía ver llamas devorar cosas me produce una felicidad que nada puede superar excepto por ahí ver que algo que está siendo consumido por llamas sea a su vez consumido por llamas eso por ejemplo para mí sería como la belleza máxima universal de la vida pero bueno quemar cosas es malo y además me fui por las ramas porque lo que decía era que hoy lo fui a ver a Rod sin cita para pedirle un certificado médico porque me dio un ataque de psicosis múltiple los otros días y por eso pasaron varios días sin que el blog se actualizara con mis catarsis porque cuando me agarra psicosis múltiple se me complica mucho escribir porque es difícil tipear con cuchillos en las manos.

Niños de la Guerra Fría.

25 de noviembre de 2008 |

Cold War Kids.
24.11.08 - Razzmatazz 3. Barcelona.



Sulkin'
Walkin' 'round the city after dark

Need protection from street thugs

Who clip the tires

And rip the doors off rugs

And cowards.



And all this life we've glorified
Robbin' from the blind

It's not easy, you see

Don't think i don't know sympathy

My victims in my shadow

Starin' back at me
.



Not me, i'm knockin
Tip toe outside a stranger's door

Casually let myself in

Fill pockets with

Trinkets, purses, china antique armoirs
.



And all this life we've glorified
Robbin' from the blind

It's not easy you see

Don't think i don't know sympathy
My victims in my shadow

Starin back at me
.



As robbers in my thoughts
They tell me what to think

They're hiding in my clothes

Crawling in the kitchen sink.




Cold War Kids, Robbers.

Geniales fotos: Sofía Ferrero Cárrega.

Ceci n'est pas une post.

21 de noviembre de 2008 |

Me encantó el loguito Google Magritte de hoy.



Sí, sí, boludeces así alcanzan para alegrarme el día.

Cine para pocos 2.

17 de noviembre de 2008 |

A Paco el canario de mi abuela
que amaneció hoy en su jaula
boca abajo sobre el bebedero,
obviamente muerto
porque los canarios no tienen branquias.
Te extrañamos, Paquito.

A pedido del público (¡¿?!) El Último Paraguas le trae a usted ahora, en este mismo momento, de nuevo, el cine para pocos más visceral, personal, arriesgado, transgresor, vívido, ergonómico, plegable y hormonal de los últimos tiempos.
Si usted no entiende el párrafo de acá arriba, entonces puede ahora pasar a retirarse porque aunque sea duro decírselo, alguien va a tener que hacerle notar que usted no pertenece al grupo selecto y poco numeroso de gente dotada con la capacidad de soportar estos maravillosos largometrajes sin caerse dormido o, en casos extremos, morirse súbitamente de aburrimiento cuando el hastío le quite a su corazón las ganas de seguir latiendo.


ESPERANDO QUE FINALMENTE SE ABRA EL BICHO BOLITA.
(Waiting for the Bólit Bich to finally open, Noruega / Inglaterra / Neuquén, 2001, ATP, 117 minutos)
Dirección: Gelmut Gelmut.

El famosísimo director dominicano mundialmente aclamado por tener el nombre igual al apellido nos trae en su última cinta una mirada única sobre el caos emocional que representa ser una persona con conciencia de sí misma, y un análisis profundísimo y muy intenso de la velocidad a la que el mundo cambia en los tiempos que corren. Con la linterna de su Nokia 1100 Gelmut Gelmut ilumina un bicho bolita que encuentra en su jardín y, bajo la luz transgresora del multipremiado celular, el espectador comparte con el director la larga y por momentos tediosa tarea de aguardar que el insecto se abra. Cuando finalmente sucede el milagro, hacia el final, ya nunca volveremos a ser los mismos.

* * *

TELMA Y LUIS.
(The Velociraptor, Portugal / Barrio Yapeyú, 2008, Apta para mayores de 18 años, 82 minutos)
Dirección: Alberto Gütïöüüvsktÿs.

El director serviochecoslovacroata Alberto Gütïöüüvskutys fue galardonado por esta película con todos los premios del Festival de Cine Independiente de Groenlandia, incluyendo el Orangután de Oro a mejor director, el Sapo de Platino al mejor plano corto, el Gorrión de Níquel a la mejor película, la Langosta de Barro al mejor plano corto y el Koala de Carne y Hueso al mejor plano corto.
La cinta nos presenta los últimos minutos de Telma y Luis, un matrimonio de Río Ceballos cuya vida llega abruptamente a su fin cuando el fitito en el que viajan se queda sin nafta en el medio de las vías del tren.

* * *

EL MAYORDOMO ASESINO.
(Bastorfd Mayordomovich, Rumania / Bulgaria / Rumania , 2019, Apta para mayores de 8 años, 129 minutos)
Dirección: Guntag Ñoñosky

Pelicula transgresora y visceral, intensa y muy personal. Ñoñosky revolucionó el panorama cinematográfico mundial al afirmar que la película se estrenaría en el 2019, a pesar de que se estrenó la semana pasada, o sea 2008. Sólo de la mente de un transgresor visceral e intenso como el director bratislavo podía surgir una idea tan transgresora y visceral, además de intensa.
Un policial prácticamente perfecto cuyo rotundo fracaso se debió en parte a la información clave revelada en el título del film.

Wiki-umbrella. Joseph Everest, inventor enano y de segundo orden.

11 de noviembre de 2008 |

A mi hermano Agus. Feliz cumple.

Usted no debería ir por el mundo sin saber que hay una subespecie de intelectualoides ultrañoños administrando despóticamente la enciclopedia virtual Wikipedia, rechazando una y otra vez mis maravillosos artículos. Fíjese usted ahora cómo me resbala esa bajeza, note si es usted tan amable cómo apilo con prolijidad mis maravillosas investigaciones en Wiki-umbrella.


Joseph Everest fue un inventor enano, traumado desde pequeño por la evidente contradicción entre su apellido y su estatura, y fue también un inventor de segundo orden o sea que nadie en ningún lado lo registraba pero eso para él estaba de lo más bien porque la fama y la fortuna nunca le resultaron atractivas. Vivió hasta que murió en una casita sencilla, casita promedio, casita sin ningún exceso de muebles o de patio; ningún derroche de metros cuadrado. En su abarrotado taller él iba y se sentaba en una mecedora, se mecía un rato y suspiraba diciendo bueno Jospeh a ver qué inventamos.
No tenía ningún método. Dicen que Guillermo Marconi se inspiraba soplando burbujas de un circulito de alambre sumergido en detergente, y también dicen que Bell invocaba sus musas jugando al Street Fighter II con Zangief, aunque me permito dudar de esto último ante la evidente anacronía, y porque Zangief es horrible. Según algunos, Gutenberg vislumbró la imprenta en el medio de un partido de beach-volley. Estaban en la playa, era un torneo británico de inventores que se llamaba Summer Inventors Unbelievable Tournament of the Great Inventors in the Summer Tournament y en en el partido final, cuando le pasaron el balón para que rematara, Gutenberg, en lugar de saltar y anotar un punto a favor de los Thomas Edison Sucks Big Dicks (su equipo de beach volley), lo que hizo fue quedarse con la boca abierta, los ojos grandes, la mirada en el cielo, y luego gritar ¡lo siento mucho muchachos pero me voy a inventar la imprenta!.
En definitiva el punto es que Joseph Everest no hacía nada de esto, no seguía ningún patrón, ninguna cábala, no hacía burbujas ni jugaba al volley ni nada, él sólo se mecía en su silla y se preguntaba y ahora qué. Y a veces pasaban horas y llegaba el hambre y ni una idea, y a veces pasaban semanas, incluso meses sin inventos. En esas ocaciones el pobre Joseph se deprimía, dejaba de afeitarse y vestía pijama todo el día, y de vez en cuando, si el período de sequía era especialmente prolongado, solía dejarse caer sin invitación en fiestas y congresos de inventores exitosos y una vez ubicado en el medio de la sala llena de científicos de esmóquin o largos vestidos gritaba
_¡Pero por qué no me miran un poquito las medias, muertos, ya van a ver lo que es inventar inventar, inventar denserio, y no esas zorcheces que hacen ustedes! ¡Ay la lamparita la lamparita, ay mirá mi teléfono, ay ay mirá como emito ondas en amplitud modulada, miren, miren cómo logro medir el tiempo con unas agujitas de porquería!.
Estos colosales papelones lo alejaron de la comunidad científica, claro está, y Joseph se volvió una persona solitaria, encorvada, irritable y sumamente odiosa.
Pero no todo eran lamentaciones y escándalos en la vida de nuestro inventor enano. Así como de vez en cuando ingresaba en períodos de improductividad, así mismo ocurría a veces que una estrella fugaz surcaba los laberintos eléctricos de su cerebro, iluminándolos inesperadamente, y Joseph se erguía de repente y gritaba, por ejemplo:
_ ¡YA SÉ!. ¡Parches para los codos!.
O bien:
_ ¡PERO CÓMO NO LO VI ANTES!. ¡Un posavasos!.
El momento crucial en su vida, sin embargo, no lo encontró en su mecedora. Es sabido que la gente de poca altura encuentra complicaciones donde las personas más altas no. Así, el día que las musas decidieron todas ellas visitar al señor Everest no lo hallaron en su taller, balancéandose tranquilamente en su silla, sino en el baño, intentando acomodarse en el inodoro sin demasiado éxito. Daba saltitos desesperados para poder trepar y aliviar por fin sus intestinos. Su rostro cubierto por el sudor de la inminencia, por el temor de arruinar sus jeans recién comprados, cuando súbitamente, levantando los brazos, gritó:
_ ¡EUREKA!. ¡La pelela!.
Abrumado por la urgencia de ver realizada su extraordinaria visión, y porque tenía realmente muchas ganas de hacer caca, Joseph corrió hasta la cocina donde su mujer preparaba unos ñoquis, le arrebató de sus manos una cacerola y colocándola en el suelo exclamó:
_ Atención, Evelyn _porque la esposa se llamaba Evelyn _atención y silencio. Contempla ahora... ¡la magia!
Y bajándose los pantalones, abriendo por el medio el periódico del día y acomodando sus piececitos a ambos lados de la olla hasta ubicarse de cuclillas sobre ella, Joseph procedió a convertir una ordinaria cacerola en la primera pelela de la historia.

Su esposa corrió a ventilar la casa, y después encendió un fósforo.

Anoche soñé con Horangel.

6 de noviembre de 2008 |

Anoche soñé con Horangel*. Estuvo buenísimo porque fue un sueño de los felices, de esos que uno disfruta y que cuando se acaban y uno vuelve a la vigilia (o a lo que supone que es la vigilia) dice ¡con un demonio! ojalá pudiera segur durmiendo y soñando.
Yo antes hubiera jurado que un sueño que incluye a Horangel entre los protagonistas me hubiera aterrado sobremanera, hasta incluso afectarme temporalmente el control de esfínteres de manera tal que al retornar yo al estado de conciencia hubiérame descubierto literal y metafóricamente cagado en las patas.
Para sincerarme del todo ahora digo que a mí Horangel me da un miedo del bueno, y todo el tiempo ¿eh?, de día también, o sea no es que tengo que tener una pesadilla con él para que me dé miedo, no, su sola presencia empuja mi alma a la melancolía más profunda, al umbral de la demencia más cruda. Lo veo en la tele por ejemplo y ahí nomás me entra un cagazo bárbaro, se me ponen los pelos de punta y un escalofrío me recorre el cuerpo cuando contemplo la mirada penetrante de sus ojos gélidos, sus labios finos como la cicatriz de un bisturí, las diminutas arrugas que se expanden por su cara como grietas en un témpano de hielo. Me aterran su rostro pálido, el gato sin vida que yace sobre su cabeza. Cuando me cruzo con un libro de Horangel o con una entrevista en algún diario me entra un pánico de los que ya no vienen y eso es porque yo no puedo controlar mi imaginación, nunca pude, entonces pienso en lo feo que sería por ejemplo quedarme atrapado con él en un ascensor que se ha descompuesto. Me imagino que de golpe falla y Horangel, para matar el tiempo hasta que nos rescaten los bomberos, dice maldición se ha roto el elevador joven y acto seguido comienza a contarme todo lo que me va a pasar en el futuro. Relata por ejemplo cómo terminaré trabajando como vendedor de alimento para águilas, animal que por su condición de ave de presa y por encontrarse en serio peligro de extinción significará mi ruina, y narra también episodios más trágicos que habrán de sucederme: mis primeros cuernos (en sentido figurado) cuando mi esposa Nancy McCurrency tenga un ménage à trois con dos soderos; mis primeros cuernos (cuernos cuernos) cuando responda a un aviso del diario donde ofrecen dinero a cambio de prestarse como conejillo de indias para testear un nuevo jarabe para la otitis que tiene como efectos secundarios el nacimiento de formaciones óseas en la zona parietal.
En un rincón del ascensor, temblando, yo le ruego por favor señor Horangel no me diga más nada no quiero escuchar lo que el destino me depara pero él ignorando mi desesperación me dice y finalmente fallecerás de combustión espontánea en la primera fila de un cine erótico, a los 73 años de edad. Desesperado por el inconmesurable dolor que te provocan las llamas en las que ardes, te revolcarás en el putrefacto tapizado del suelo del cine, corerrás gritando ¡uh uh, quema, quema! entre las butacas, salpicando chispas y esparciendo el fuego hasta que todo vaya reduciéndose a cenizas, a un puñado de cenizas humeantes, y hasta que el silencio se apropie de los escombros cuando los últimos gemidos de la orgía hayan chorreado de los parlantes derretidos.
Pero en el sueño de anoche nada que ver, jaja, en el sueño de anoche Horangel y yo estábamos en el Parque Sarmiento jugando al críquet y tomando limonada y él me contaba chistes. Decía por ejemplo: qué le dijo un fideo al otro... ¡oye mi cuerpo pide salsa!, y mirá si habrá sido feliz el sueño que el chiste ese era gracioso.


* Horangel es un señor que entre otras cosas tiene la capacidad asombrosa de predecir el futuro.
Para entender mejor lo que relataré a continuación puede verlo aquí.

.com.ar y ¡voilà!.

4 de noviembre de 2008 |

Está científicamente comprobado que rompe un 47 porciento menos las pelotas tipear .com.ar que .blogspot.com y gracias a la muy amable ayuda de Matías, de A.K.A Idiota y Guille, de Atención Viandante, ahora entrar en este blog rompe un 47 porciento menos las pelotas porque si usted agarra y dice opa me dieron ganas de paragüear lo único que tiene que hacer es pulsar las teclas que formen elultimoparaguas.com.ar en la barra de direcciones de su explorador favorito y ¡voilà!.

Y si le gustaba el antiguo url no se haga drama, en serio, que ese también funciona. Mire, usted siga con su vida como si nada hubiera pasado, siga podando el árbol de la vereda o jugando al bridge o coleccionando figus de Dragon Ball o llenando solicitudes de empleo o haciendo globos con su chicle o amaestrando a su hámster para que baile el meneaíto o bueno lo que sea que haga usted con el tiempo que le ha sido dado.

Básicamente manéjese.

Explicación de la injusticia a Ramiro.

3 de noviembre de 2008 |

Ramirín... Rami, amor, venga, deje de jugar con las botellas descartables de gaseosa cola que le regaló mami para el cumple y venga, sientesé aquí que mamá quiere contarle algo.
Bueno Rami vos sos chiquito todavía entonces el cerebro no se te ha desarrollado lo suficiente como para notar que lo que más abunda en este planeta es la injusticia. De hecho con papá dudamos de que alguna vez llegues a poseer la inteligencia de tu hermano, pero ese es otro tema. Yo creo que a cada uno le toca un nivel de inteligencia cuando nace, y bueno si a vos te tocó poquito poquito qué le vamos a hacer, por ahí tenés suerte y terminás conduciendo un programa de televisión de esos que dan a la madrugada, que son para jugar con el teléfono celular. Por lo menos Bernardo nos salió más lúcido... a veces se gana y a veces se pierde. Pero ya se te irá ensanchando el cráneo y de a poco notarás que la injusticia está en todas partes.
Decime ¿vos sabés qué significa la injusticia, Rami?. Bueno, seguramente no, pero mami te explica. La injusticia es por ejemplo que cuando con papi lo tuvimos a tu hermano Bernardo todo fue pura felicidad, yo salía a la calle y me parecía que todo el año era primavera, que todo olía a jazmín, que la gente me sonreía, que no había olor a basura en ningún lado, que la tarada de la vecina de al lado era buena persona, que de hecho no tenía un mapa hidrológico de rusia hecho de várices en mis piernas, etcétera. Pero eso no es la injusticia, no, eso es el milagro de la vida. La injusticia es cuando 2 añitos después, cuando nos parecía que la vida no podía ser más perfecta, mami se olvidó de tomar una pastillita y como resultado de esa distracción a los 9 meses nació ¿quién?. A ver si adivinás...¡sí! Ramirito nació, vino desde lo más oscuro de la ironía cósmica a destrozar la armonía en que pasábamos los días, brotó desde el fondo de un lodazal corrompido con su necesidad enervante de pañales, de vacunas, de una cunita y qué se yo de cuántas cosas más. Y eso, Rami, es la injusticia ¿ves?, es algo que no nos merecemos y sin embargo cae sobre nuestras espaldas encorvadas como un piano de cola, o en este caso como un bebito de 3 kilos ochocientos arrojado desde lo alto de un cielo tormentoso por la cigüeña más perversa que jamás haya surcado el firmamento.
Así que ahora que sabés qué es, andá fijándote, abrí bien los ojos para ir dándote cuenta desde ya que en este mundo no hay nada que abunde más que la injusticia. En todos lados, en las formas más inimaginables: un ladrón acechando a la vuelta de la esquina, una caja de cambios que falla en el medio de la ruta, una pastillita que mami se olvidó de tomar en el viaje a Camboriu.