Súbita sensación de vacío en el tren lleno.

miércoles, 29 de octubre de 2008 |

Y ahora, en el tren lleno de gente, súbita sensación de vacío, otra vez sensación de vacío aquí en este tren lleno donde no he encontrado asiento libre para mis curvadas y sin duda alguna atractivas posaderas, ahora mismo mientras me dejo amodorrar por el vaivén del vagón sobre las vías, colgando sin nada de clase del caño del techo y sintiéndome una pelota de ping pong rebotando contra la señora saturada en colonia de un lado y el señor de traje que fijamente y con preocupación observa el martillo que tendrá que tomar para romper la ventana y egresar del tren si va a querer salvar su vida en caso de emergencia como por ejemplo un incendio o una súbita rebelión de las lagartijas que han hecho de los matorrales al costado de las vías su hogar, reboto yo contra este señor claramente apesadumbrado por tal posibilidad y vuelvo en dirección a la señora que parece haber llamado a su perfumería de confianza y haberle dicho a quien del otro lado atendió mirá mandame TODA la colonia que tengas porque a mí me gusta salir a la mañana, tomarme el tren para ir a trabajar y ponerme al lado de un muchacho de nalgas celestiales, pararme a su lado para lentamente asfixiarlo con mi olor.
Súbita sensación de vacío en el tren lleno. Me gusta como suena eso, vacío en el tren lleno me digo semiinconciente ya por acción de los vapores que emanan del cuello y escote de la señora. Sigo colgado del caño del techo, y con la mirada perdida observo al señor de traje que continúa con la mirada estática sobre el martillo rojo. Evidentemente desinhibido por el perfume de la señora me tomo la libertad de decirle mire señor, por qué no aprovecha para mirar por la ventana que hoy hace lindo día, no le parece que ya se sacó las ganas de mirar el martillo, no me mire así por favor si se le nota que está cagado en las patas, que está convencido de que en cualquier momento alguien va a gritar ¡incendio incendio todos vamos a morir en el peor de los dolores incendio ayuda me quemo me quemo! pero usted no se tiene que andar adelantando a la tragedia, le dije que no me mire así si es usted el que está paranoiqueándose con las lagartijas, tranquilícese caballero, si pasa lo peor que pase, qué le vamos a hacer, si algún estúpido inicia un fuego que se sale de control entonces ya veremos qué hacer, si las lagartijas abordan el tren atacándonos en la yugular qué posibilidad tenemos, diremos fue lindo mientras duró y pasaremos a mejor vida.
Todavía sensación de vacío y todavía sensación de ebriedad cuando luego de palmearle los hombros al pobre señor de traje me vuelvo hacia la perfumada dama y mirándola a los ojos le digo escúcheme una cosita doña cómo puede ser que todos los días se pare usted junto a mí, todos los putos días de esta vida se tome este tren usted y viaje en él al lado mío, y cada día, cada uno de estos días aparezca usted a mi lado con la misma cantidad abominable de perfume encima, perfume este de la peor calidad lo cual es en cierto modo entendible pues si usara usted por ejemplo Chanel número cinco entonces estaríamos todos los pasajeros de este tren en presencia de una millonaria. Dígamelo, se lo pido por lo que más quiera, dígame qué oscuros designios persigue usted al actuar de este modo, además de la obvia intención de acabar definitivamente con mi sentido del olfato. ¿Está quizás experimentando conmigo?. ¿Desea saber cuál es la reacción de una persona con un perfecto trasero al mismo estímulo olfativo repetido ad eternum?. Muy bien, es esta: ¡total y completa exasperación!.
Al no recibir respuestas vuelvo a quedarme en silencio, colgando todavía del caño del techo, saboreando con amargura la sensación creciente de vacío que tiene epicentro en mi estómago hasta que nos detenemos en la estación de destino. Desciendo del tren y camino en dirección a la superficie, dejando tras de mí una estela de perfume que arruga la cara de las personas que se cruzan en su camino y los obliga a sacudir las manos frente a su rostro para desviar el hediondo aroma que parece no querer abandonarlos.

11 Comentarios:

GuAdaluPe! dijo...

Certezas personales de un relato a la madrugada:

ESte texto huele.
Inconscientemente, o no, vi un martillo rojo.
La mucha gente no implica compañia.


La duda, quizás por el mismo residual item de tiempo:

Habría que ver que tan curvadas, atractivas, celestiales son tus nalgas.

yo me bajo en ésta dijo...

ay lucas lucas, pagaría lo que sale un avión a las uropas por ver semejante acontecimiento! pagaría por verlo recostarse sobre el escote de la doña esa, post arranque de ira contra el rojo martillo que termina sobre el anden! pero sin dudarlo, pagaría mucho más por ver sus nalgas celestiales: mire los talentos que tiene y una ni se lo imaginaba jajja!!
beso!

cas dijo...

para mi que el hombre este tiene una atracción irrefrenable hacia la señora, pero lo disimula, porque en el fondo sospecha que el otro hombre que mira al martillo fijamente tiene una relación con ella, por supuesto oculta. se ven todos los días antes de subir al tren, en el que viajan juntos pero sin mirarse. el perfume vendría a tapar el olor del amor. y al hombre le molesta tanto sabe que es el perfume de que han elegido a otro y no a él, por más nalgas celestiales que tenga.
qué lindas son las lagartijas, pero no hay más, deben estar todas allá esperando atacar.
saludos varela.

Richard Nixon dijo...

Premio Richard Nixon al mejor comentario a Cas, inmediatamente envuelto en papel de regalo y embalado en una caja que también contiene un tocadiscos sin púa y una Biblia sin Éxodo ni Apocalipsis.

Atte,

R.N

Barí dijo...

Estás insinuando que en el primer mundo pasan esas cosas horrorosas?
Ay Dió, hijo. dónde te juistes a meter.
Y nosotros durmiendo tranquilos, pensandote tan europeito, meneandote en la hamaca paraguaya del confort.

Lucas Varela dijo...

dejá de histeriquear! juajuajj.

Las sensaciones de vacío son muy muy primermundistas.

cas dijo...

richard nixon conoce mi alma, es todo lo que quería, especialmente el papel de regalo, gracias, gracias.

Anónimo dijo...

perfecto trasero?
uhmmm...dios! ónde?

jajaja!

es una joda.

un abrazo sincu,

________________________vdevictoria!

Lucas Varela dijo...

JAJJAJAJJAJAAA vicky, hija de puta. arruinaste la probable fantasía que había logrado instalar en la mente de mis lectores!!

Anónimo dijo...

Toca varias teclas del teclado y podés ser quién quieras... Richard Nixon incluso (mis disculpas vocero... fue un ejemplo;-P)... Cómo decirte que si hay algo más en común amigo, dejo de leer tu blog e impresionarme... como un D.N.I. con la sola diferencia de un 9 por un 6... una fecha de cumpleaños con la sola diferencia de un mes... habitación 11, habitación 22... qué vida esta, de las coincidencias... ¿te cuento otra? Al borde de las ganas de vomitar, pedía a un compañero(en la facultad) que me cediera el lugar para no sentarme junto a otro... que estoy casi segura... usaba una colonia de la misma marca que la señora del tren... y yo sentía eso... una súbita sensación de vacío en el auditorio lleno... sensación de que sos la única persona que puede percibir ese aroma insoportable, de que nadie, pero nadie puede acompañarte en ese sentimiento espantoso... y el esófago se llena del olor... y te sentís cada vez menos... y el perfume copa el lugar... y sino vomitás... es porque pudiste huir y perder la clase de fotografía para recobrar la respiración...

Lucy in the Sky dijo...

Adhiero a la audiencia femenina. Queremos pruebas que den fe de la afirmación: muchacho de nalgas celestiales.

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