—¿Te acordás del flaquito ese?—¿Qué flaquito?—No me acuerdo el nombre, es uno que se murió aplastado por una foca que cayó de un avión que traía focas de la Patagonia y se les cayó una.—¿Te acordás del flaquito ese?—¿Qué flaquito?—No me acuerdo el nombre, es uno que se murió cercenado por un billete que salió con mucha fuerza del cajero automático, o sea como que el cajero falló o algo y el billete era nuevito y durito y bien filoso y salió a mucha mucha velocidad y lo cercenó en el abdomen y le comprometió órganos vitales y el flaquito se murió ahí mismo en el cajero, porque era tarde, madrugada, y no había nadie en la calle y las cámaras lo filmaron todo pero eran automáticas y nadie veía eso en vivo entonces no lo salvaron. Salió en el diario.—¿Te acordás del flaquito ese?—¿Qué flaquito?—No me acuerdo el nombre, es uno que se murió porque el FBI lo confundió con el terrorista que ocupó la vacante de Bin Laden y le dispararon con una bazooka en la cabeza para que no hubiese ningún tipo de margen de error, o sea cuando sos el nuevo Bin Laden una bala no es suficiente para el FBI, sino que te disparan con bazookas o con los drones esos que son avioncitos sin piloto humano, pero con muchísimas armas, como un Lobo del Aire pero con control remoto.—¿Te acordás del flaquito ese?—¿Qué flaquito?—No me acuerdo el nombre, es uno que se murió de combustión espontánea. Estaba en la cola del banco y se prendió fuego de repente y se esfumó como una supernova, pobrecito.
Breve divague sobre la esperanza de vida, los bolsos de Louis Vuitton y los sitios web de asistencia al suicida con diseños deprimentes.
martes, 21 de mayo de 2013 | En: Esas locas cosas que nadie hace nunca.
Hoy en el diario vi que la esperanza de vida en España, según el último estudio, es de 80 años. Salía en la tapa de uno de los diarios que te dan en la estación de tren, decía "La esperanza de vida en España es de 80 años". Dije "qué bueno che, bien por ellos", pero después lo releí y vi que decía en España, no españoles. Y entonces grité "¡BIEN AHÍ, VAMO' NOMÁ, SACUDE LO QUE TIENE NEGRA, PONGA HUEVO TALLERE'!" (y otras frases bastante características en mis expresiones de alegría o contento) porque yo vivo en Barcelona y se me ocurrió que la esperanza de vida de uno varía de acuerdo al lugar en el que se encuentra. Si la memoria no me falla, la esperanza de vida en Argentina es de 75,14 años, o sea que si alguien que vive en España tiene 78 años y viaja a la Argentina por un viaje de negocios, muere inmediatamente después de ingresar en territorio argentino. O mejor mejor mejor mejor aún, si se lleva el hasta hace un momento vivo cadáver de un argentino de 75,1 años a España, éste ¡RE-SU-CI-TA! Después hice una pausa y pensé un rato y me dije que no debe funcionar de esa manera. Deben ser promedios basándose en gente que ha vivido toda su vida en España, supongo. Sobre todo teniendo en cuenta los pobres africanos que se suben a las pateras o que se van de su país y andan por las calles de Barcelona, por ejemplo, tirando un mantelito donde sea que vean un poco de gente paseando y venden imitaciones de Ray Bans® o de Louis Vuitton® o de otras cosas que si te comprás el original te pueden llegar a cobrar un ojo de la cara pero que por suerte están los africanos que te venden las imitaciones, digo, si te tocó ser de esos con un gusto tan pero tan bajo como para andar comprándote bolsitos Louis Vuitton, esos marrones bastante bastante hediondos. Lo que digo es que todos estos locos del mantelito y las raybans truchas no deben tener 80 años de esperanza de vida, supongo, aunque estén por las calles de Barcelona, pero no sé, no sé. Ojalá que sí.
La cuestión es que 80 años es mucho y yo no quiero vivir tanto y morir de viejo, no, yo prefiero morir jovencito pero con algún escándalo, con algo de arte o de ironía, que la gente no recuerde mi nombre pero si cómo morí. Pensé en los siguientes ejemplos para que quede más claro, a ver qué opinan:
~Ejemplos de muertes pulenta a través de posibles diálogos
de otra gente que escuchó sobre cómo te moriste ~
Y otros ejemplos. Yo siempre he dicho que perro que ladra no muerde, lo cual no viene al caso, y que mejor bailar bien una canción que mal todo el repertorio, lo que sí viene al caso y viene a traducirse en que es mejor vivir poco pero bien y terminar la tragedia que otros llaman vida con un buen final al mejor estilo Hollywood, por ejemplo aplastado por una foca en cautiverio hasta que se cae del avión y es libre lo que dura su caída y después muere matándote. Lo de bailar mal todo el repertorio viene a querernos recordar esa gente que vive una vida larga, que cumple con la esperanza de vida de su país y llega a los 75,1 o a los 80 años, pero esa vida es toda bastante gris y apagadita y después agarran y se mueren de algo más bien comunacho como un infarto o un cáncer de oreja o durmiendo o se suicidan, y lo peor de todo es cuando aparecen esos que se intentan suicidar pero fallan y los psicólogos muy lúcidos ellos concluyen que fue "un grito de ayuda", pero por favor, querido mío, te hubieras metido un frasquito más de valium y que venga magoya a lavarte el estómago o directamente poné la cabeza en la vía del tren y sobre todo no la saques cuando pase el tren, a ver si te falla el intento ahí, bueno medio fuerte lo que estoy afirmando pero quiero decir que estos indecisos del suicidio me dan un poco de bronca, quizás porque yo mismo fui un indeciso del suicidio una vez y busqué ayuda en Internet, concretamente en Google («¿Y porqué no recurriste a un amigo?» me preguntará usted. Muy bien, le respondo: porque no tenía ningún amigo, lo cual era la principal razón o una de las principales por lo menos de querer volarme la cabeza de un balazo), y googleé "abusas ganas de suicidarme" y el primer resultado que me apareció en pantalla es una página que se llama "Todavía quedan esperanzas para ti. Llámanos" y un teléfono de asistencia al suicida donde se ve que te hablan hasta que se te van las ganas de meter la cabeza en el horno o cortarte las venas o practicarte una traqueotomía con un tubo de algo por ejemplo de una Bic®, etcétera, pero lo más gracioso es que cuando entrás en la página se te triplican las ganas de morir nada más que de ver el diseño pero muy muy hediondo que les hacen a esas páginas, o sea si vas a hacer una web para darle esperanzas a la gente y que no salte desde el Empire State o la Torre Ángela o la Torre Agbar, ponete media pila digo yo y hacé algo que sea atractivo, relajante, esperanzador, y no pongas un fondo blanco con un .gif animado de un ángel y un cartel en Comic Sans que diga TODO SALDRÁ BIEN o TODAVÍA QUEDAN ESPERANZAS PARA TI. LLÁMANOS o NO APRIETES EL GATILLO TODAVÍA porque es bastante evidente que el suicida se va a deprimir más cuando vea eso y no va a llegar ni a agarrar el teléfono para intentar llamar, no, sino que va a correr hacia la ventana más cercana que encuentre y va a saltar rogando que la caída le traiga la muerte auspiciante del olvido total de todo, incluida la paginita de asistencia al suicida.
~Conclusiones del divague, y tema para el próximo~
Entonces la idea para redondear, o la moraleja, si se quiere, sería que hay que aprovechar la vida sin pensar tanto en la esperanza que nos dé el lugar donde nacimos, pero siempre hay que ir pensando también alguna manera pulenta de morir para dejar una huella en la Historia Escrita con Tinta Indeleble (a diferencia de la historia escrita en lápiz), que es por ejemplo la historia donde salen los que murieron de manera exótica, picados por un mosquito con enfermedades raras o aplastados por focas o cercenados por billetes nuevos que vuelan a alta velocidad, etcétera, y esto no es una apología del suicidio pero sí es como una invitación a los que estén pensando en reventarse la sien que lo piensen bien y que no googleen las páginas de ayuda porque son la mar de depresivas, a menos que estén buscando un último empujoncito de tristeza para tragarse hasta el fondo el vaso de lejía, pero bueno hasta aquí el divague (que nunca fue breve, jajaja) ahora cada uno opine su mejor manera de morir y entre los participantes vamos a sortear un silbato anti-violadores, para que si ves que te quieren violar vos agarrás y soplás el silbato y alguien viene y te ayuda, a menos que el silbato sea muy conocido entre los violadores y entonces cuando lo soples vengan más violadores de los alrededores y todo el propósito del silbato se desmorone y sea bastante contraproducente, ojo, que eso ya es tema para otro divague, otro día.
Tot plegat balanç dels meus anys europeus.
jueves, 9 de mayo de 2013 | En: De la vida y otras cosas espantosas.
Benvolgut pare:
Avui marribat un correu electrònic molt macu amb fotets de gatets i gossos que semblavan molt amics entre ells i també amb el seus dueñets, uns nois petits que jogaban amb els gatets en el pastu, doncs això mafet pensar que potser podria fer com un balanç de tots els anys des de querribat a Barcelona i pusarlo a un correu electrònic per a tu. He aprendit millons de cosas i conegut un piló de amics, tot plegat encara no he aprendit que significa 'tot plegat', peró saps, aixo nomporta res per que lomportant ara es ferte el balanç i doncs he pensat que potser mitjor lo faria en català i aunque no soc res bò en aquesta llengua, com potser hauras nutat, ho intentaré i donaré lo mitjor de mi.
Doncs començem. Em sembla perillós caure en el sensiblereixismo (aquesta paraula tot plegat me la inventat) i parlar hores y hores sobre el valor de la amistat i aquestas coses cursis que et donan ganas de vumitá, doncs mijor parlaré una mica sobre els meus estudis i la meva Universitat. Bé, doncs lo que jo anomenaría "patio" aqui ho anomenan "claustre", suposo que potser per l'esnobisme dels europeus o potser que aquet sea el nom apropiat i jo sigui un ingnorant, tot plegat aixó nomporta res de res, però el que sí importa es que en aquet claustre de la meva universitat hi ha uns peixetets en una font al mitch del pati, es a dir al mitch del claustre, i aquet peixetets son tan macus com els gossos y els gatets del correu electrònic, excepte que hi ha alguns molt viejets que han perdut tot el culór i estan desteñits (aquesta paraulta tot plegat me la inventat). Les aules son molt macas, la veritat, molt antigues i amb un aura com de sabiduria qui flota per l'ambient, potser per la antiguetat del edifici i els cents de catedràtics que han anant dejant la seva sabiduria en aquestas paredes, però son tan antigues les aules q'en invern et cagues de fred, et cagues el teus pantalons i el teus calçoncillets i el teus calcetins, et manches tota la teva roba amb la caca que et produeix el putu fred, per que la calefacció es una puta merda, quem parteigi un raig ara mateix si estic mentint, una puta merda de calefacció (i del estiu mitjor ni parlar, que et cagues però de caló)
Saps que estimo molt de aquesta ciutat? El transport públic. Aqui tenim metru, això mai ho habia vist avans, parlo de la meva ciutat, cla que a Buenos Aires tenen el "Subte" i ho coneguía, no soc un putu campesí, però això nomporta res, total, que el metro mola un piló, de veritat, perque té un cartelet electrònic on posa cuan falta perque arribi el próxim, i una veu de una noia molt maca que anuncia la propera estacio, el mateix que al tren, per example "propera estació, Terrassa" o "propera estació, Sabadell" o el que sigui. Això, pare, escolta be, aixó mola que et cagues.
Be, aquet correu sestá fent llarg, doncs mitjor ara parlu del estiu, la mitjor estaciò del any, tot plegat que es molt corta i que el invern es massa llarg a Barcelona, de veritat, sembla el putu Joc de Trons aquesta ciutat, "l'invern està arribant!" (molaría un pilò una adaptaciò catalana de Joc de Trons, Andreu Stark o Jordi Lannister, mare meva com molaría!), però cuan finalment arriba el estiu, aaaah quina felicitat, perque pots anar a la platja i veure el mar i las gaviotetes (aquesta me la inventat, esperam que et googlejaré com es diu... gavines, les gavinetes, que macas!) i pots nadar o prendre el sol. Doncs ara el estiu esta arribant i estic acabant els exàmens i mestic tornan boig, boig psicopata, de veritat, quem parteigi un raig si no mestic tornan boig d'estress dels exàmens i del treball de grau i del treball de veritat, es a dir el treball asalariat, boig com una puta cabra, tot plegat nomporta res perque desprès tindrè meregudas vacances i m'emburracharè un piló amb motiu de celebració no solament de que he acabat la universitat sino tambè que se han cumplit (cumplit?!, ho googlejarè.. complert!) casi sis anys de la meva vida a Barcelona, i si això no es motiu per emburracharse en la platja i vumità sobre les gavines i els cangrecs i els guiris, no se que pot serlu!
L.
Aquet texte te una mica de ficció i unaltra mica de realitat o potser pudriem dir de autobiografia, i va dedicat amb respetu i estima a tot els meus amics catalans tot plegat tambè a Catalunya i a la seva llengua, que potser he destruit una mica amb aquet texte, doncs em disculpu, pero ho he fet amb cariniu, quem parteigi un raig si estic mentint.
Cincuenta sombras de Onbulon Derbex (fragmento).
lunes, 6 de mayo de 2013 | En: Cultura, Esas locas cosas que nadie hace nunca., Relatos.
Fragmento del best-seller Cincuenta sombras de Onbulon Derbex, novela transgenérica de T.P. Jones con dosis equilibradas de erotismo y ciencia ficción que narra la historia de Tiffany Billboardingle, una joven porrista de Atlanta seducida por un ente cefalópodo del espacio sideral. Tiffany entabla con él una relación de sumisión y BDSM que la envuelve en un thriller sexual inolvidable y además después de eso ya nada será lo mismo para ninguno de los dos, porque nunca es lo mismo para alguien que ha tenido una relación emotiva e intensamente psicofísica con un ente cefalópodo del espacio sideral, eso te cambia mucho la manera de pensar y de ver las cosas y de ordenar las prioridades y el día a día, básicamente.
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| Portada de Cincuenta sombras de Onbulon Derbex. El de la foto es Onbulon. |
Tiffany se quitó lentamente, muy lentamente, toda su ropa. Su anillo de compromiso le recordó fugazmente la traición a Steven, su prometido, el capitán del equipo de lacrosse de la Universidad de Atlanta. Tímida, sin separar su mirada de los ocho ojos lujuriosos de Onbulon, Tiffany se quitó el anillo y lo arrojó lejos, a alguna esquina de la habitación en penumbras, un motel en el medio de la nada, esos donde el conserje es a la vez el dueño y la persona que hace las camas y prepara el “desayuno”, el peor café instantáneo en tres estados a la redonda.
Onbulon entrecruzó sus tentaculos en el gesto que para los fúmigons significa “amor”, y luego, provocador, invocó el símbolo fumiguita de “nena, te voy a hacer sentir cosas que nunca en la vida te imaginaste que ibas a sentir. Vas a ver las estrellas.”
Tiffany vibró de deseo. Se sentía entregada en su totalidad a ese extraño ser pulpoide que aterrizó una noche de verano en su jardín, descendió de su pequeña nave y, tras encender un puro, le comunicó telepáticamente que venía a “reventar la noche de manera intergaláctica”. Traía whiskey de Alfa Centauri, destilado por enanitos púrpuras de un solo brazo. Tiffany gritó de horror pero Onbulon la acarició telepáticamente, y aquellos que han sido acariciados telepáticamente saben muy bien que no hay mejor caricia que la caricia telepática, ni punto de comparación con la caricia estándar cutánea, digamos, y Tiffany no tardó ni tres segundos en tener un multiorgasmo psicosomático por las caricias de Onbulon. Al mismo tiempo, Onbulon, en una empatía que podríamos equivaler a la que tiene E.T. con Elliot, sintió exáctamente lo que estaba sintiendo Tiffany y entonces los orgasmos de la jovencita fueron suyos también, y si algún vecino hubiese pasado casualmente por el jardín trasero de Tiffany hubiese visto a un gigantesco ser violáceo y con muchos tentáculos y ojos vibrar y emitir sonidos muy parecidos a los que emite un nido de ratas conectado a un amplificador. De conseguir mantenerse en la conciencia y no desmayarse, el vecino hubiese visto acto seguido a una porrista muy sensual, piernilarga y pelirroja, temblar sobre el césped con los ojos en blanco, su lenguaje corporal no muy distinto del de una persona surfeando en la ola más alta de una convulsión epiléptica.
Comenzaron a salir. Onbulon ganó el primer premio en el concurso de disfraces de Halloween, pero tuvo que huir corriendo cuando le pidieron que "se quitara la máscara y dijera unas palabras". Esa noche hicieron el amor hasta rozar la muerte, la eternidad. Onbulon acariciaba tentacular y teleneuronalmente cada cavidad de Tiffany, la abrazaba como sólo te puede abrazar un pulpo muy pero muy descontrolado y con telepatía. Con una combinación de ondas semánticas y de gestos tentaculares, Onbulon le susurraba a Tiffany palabras que por sí solas ya la llevaban a los umbrales humanos de tolerancia del placer: «Te voy a agarrar contra la pared y te voy a dejar como los gusanos de arena de las colinas de Gunglar»; «Te la pongo hoy y te la saco en las Festividades de Agabumbu III»; «Estoy más salido que los ojos de un sortox en fase beta». Tiffany, que nunca había visitado el sistema Fúmigon ni había visto las colinas de Gunglar o a las manadas de sortox en sus distintas fases, entendía sin embargo las metáforas de Onbulon, quizás porque cada gesto y cada onda evocaba en su mente imágenes de tierras lejanas, de gusanos subterráneos y festividades masivas donde multitudes de fúmigons adoraban a deidades cefalópodas en bacanales orgiásticas psicocolectivas, una especie de San Patricio con telepatía, tentáculos y whiskey de Alfa Centauri en lugar de cerveza.
El anillo tintineó en el suelo y rodó hasta esconderse en las sombras, bajo la cama, testigo mudo de la pasión desenfrenada que tenía lugar sobre él, su circunferencia la emulación de una boca atónita.
El amanecer los encontró entrelazados, sumidos en un sueño profundo, relajados. El aire fresco sacudía levemente el cabello de Tiffany y los subtentáculos dorsales de Onbulon. Un automóvil negro aparcó frente al motel. Un hombre de traje negro descendió del vehículo.
—Buscamos a una mujer y a un pulpo gigante, ¿los ha visto? —le dijo al dueño del motel.
—¿Tiene una fotografía?
—No te pases de listo, maldito conserje. Un pulpo gigante es un pulpo gigante, no necesitas una foto.
El arma del agente fue más persuasiva que él.
—Habitación 27.
Después de varios meses, el FBI había encontrado a Onbulon.
¡Descubriendo artistas bastante marginados!
miércoles, 10 de abril de 2013 | En: Cultura, Descubriendo artistas bastante marginados
Si usted ha adquirido el buen hábito de merodear galerías de arte y, tomándose el mentón, pararse frente a una obra y exclamar ¡qué intensidad!, ¡qué fuerza!, ¡parece querer salir del lienzo! y si es usted un visitante habitual de museos y exposiciones y disfruta mucho de beber vino y conversar con gente de vestimenta colorida y que son tan ecoamantes que solamente se alimenta de luz solar, aire y mayonesa imaginaria, es muy probable que a esta altura ya sepa que por cada artista que consigue mostrarle su obra al mundo hay más de un centenar o quizás un millar o quizás un centemillar de decenas que quedan ocultos en la sombra del anonimato, el desinterés y el rechazo del público.
Por eso inauguramos hoy la sección ¡Descubriendo artistas bastante marginados!, donde le damos a usted la posibilidad de conocer talentos que se han visto privados del éxito y la fama, almas bohemias pero opacas, eclipsadas por el resplandor vacío de las modas y el esnobismo, seres despojados de toda felicidad que deambulan en la penumbra con sus lienzos bajo el brazo, llorando cabizbajos el llanto de los que no tienen ni para comprar témperas.
Walter Francis García Sánchez, Mr. Vgölt.
Nacido como Walter Francis García (1952), Mr. Vgölt crece en un pequeño pueblo islandés y vive una infancia traumática, encerrado en el desván con un perro que lo muerde, encerrado allí por padres que le pegan y lo muerden y le pegan al perro y a veces le pegan al pequeño Walter con el perro, o viceversa, o muerden al perro.
A los veinte años de edad Mr. Vgölt huye durante la noche en una balsa hecha con palitos de helado y pegamento a base de sus propias heces, saliva y cabello. Llega a México luego de viajar a la deriva durante seis largos meses e inmediatamente comienza a cursar estudios en Arte, Cine, Literatura, Física, Economía, Peluquería, Reparación de Hardware, Oratoria, Cine, Arte y Corte y Confección, todo simultáneamente. Sufre una triple embolia cerebral durante los exámenes finales pero logra graduarse de todas las carreras. Adopta su triple apellido y se compra un sombrero fucsia. para celebrar. Su nuevo look es premiado en Berlín y es tapa de la revista Times.
En el 2004, a los 52 años de edad, Walter mira de frente a la muerte al ser aplastado por un ancla mientras buceaba en el Caribe, pero sobrevive y escribe un libro de poemas inspirado en el accidente: Veinte poemas al ancla que casi me revienta la cabeza de un anclazo. Ingresa en el mundo del arte y comienza una carrera de éxitos mínimos y grandes descepciones.
El trabajo Mr. Vgölt es apenas conocido. Ha expuesto dos veces a lo largo de su carrera, la primera vez en París (Texas, EE.UU) y la segunda en Londres (Texas, EE.UU). Su obra más popular es Canario-Teta, retrato en óleo de un pequeño canario con un pezón en lugar de pico. Cuando se lo interroga respecto al simbolismo de esta pieza, Vgölt explica que el canario representa el consumismo y que el pezón “es una forma de protesta contra el capitalismo, el consumismo, la guerra, el capitalismo, la violencia y el consumismo. Y la violencia”. Tras el accidente del ancla, al artista le ha quedado una extraña condición que impide el funcionamiento de su memoria a corto plazo y es común en su habla la repetición de palabras en una misma frase. Canario-Teta pertenece en la actualidad a la colección permanente del Museo de Texas (París, Francia).
Actualmente, Mr. Vgölt pinta (casas).
* * *
Don Atelo.
Pintor, escultor, actor y martillero público nacido en Ataspaca, Perú. Sus obras tempranas son totalmente prescindibles, con la sola excepción, quizás, de aquella escultura La dignidad humana, un gran cilindro de hierro de 100 metros de altura y 25 de diámetro perteneciente a la colección permanente del Museo de los Cilindros Gigantes, en Nueva York (Texas). Sin embargo, es su más reciente obra la que ha logrado darle cierta popularidad. Se trata de La Mona Lisa, un mural de 120 x 180 centímetros con un ejemplar hembra de orangután disecado y sometido al aplastamiento de una aplanadora de pavimento. Denunciado por distintas organizaciones protectoras de animales, Don Atelo ha dejado el arte y se dedica, durante el día, a la manicura. De noche pinta (uñas).
* * *
Hugh Lorentententen.
Artista abrumadoramente precoz, Lorententen nace en Ovichvova en 1972 y se muda en 1972 (con un més de edad) a Estocolmo. En 1972 comienza sus estudios de Artes Gráficas y Manuales (con tan sólo 4 meses) y se gradúa en 1972, con seis meses de edad. En 1973 expone por primera vez en la capital sueca: Gente que modificó el microondas para poder meter la cabeza y ponerlo en marcha es un fracaso rotundo puesto que los asistentes entran en shock, vomitan, tienen convulsiones o salen corriendo inmersos en el terror más absoluto. El autor es condenado a 5 años de prisión.
Lorententen decide entonces dedicarse a otras ramas del arte, y trabaja como podador de árboles en el Museo de Botánica y Plantas, en Halmstad. Es su amigo y mecenas Maximilian Taylor quién finalmente lo convence de que vuelva producir, y Hugh pasa los siguientes nueve meses planificando la que será su más grande exposición hasta la fecha.
Se trata de Näpotkvist (Atravesar). Presentada a mediados de los 80, o sea 1985, la obra rompió todas las barreras de la época. Consiste en más de cuarenta fotografías del artista conduciendo un automóvil a gran velocidad y pasando por los peajes sin detenerse a pagar, rompiendo todas las barreras de esa época. Lorententen es condenado a 17 años tras las rejas, y lo más curioso es que lo encierran en una habitación de cuatro paredes, sin rejas. Actualmente vende seguros y pinta (cuadros (de bicicleta)).
* * *
El Cara de Amígdala.
Nacido en los alrededores de un reactor nuclear mal cerrado, El Cara de Amígdala fue un héroe que superó las barreras de su deformidad mediante la expresión artística. Cuando nació, el doctor, con muy poco tacto, le dijo a su madre que habría que extirpar al niño de la amígdala. «¿Quiere decir ‘extirpar la amígdala del niño?’», inquirió la madre, Alberta Von Burguer, pero el doctor le explicó que lo extirpado siempre es lo pequeño con respecto a lo grande, y que lo que ella había dado a luz era una amígdala de tres quilos ochocientos con un niño de unos seiscientos gramos digamos que "adosado" a la amígdala, y que sacarían al niño para que la amígdala pudiese vivir.
Contra todo pronóstico, el niño extirpado sobrevivió. Para siempre sin nombre, su identidad la quintaesencia de la confusión, una suerte de quiste autoconsciente, El Cara de Amígdala atravesó sus días creando gigantescas esculturas sobrenaturalmente perfectas, de proporciones tan armónicas que aflojaban el esfínter de las almas más duras y limaban las asperezas de las mentes menos pulidas. El Cara de Amígdala disfrutó de un breve éxito en la ciudad del reactor, donde eran todos más o menos deformes y por tanto admiraban más todavía la belleza sublime de las esculturas, pero su carrera llegó al final de su corta vida el día que la galería del artista fue visitada por Greta Von Burguer, la hermana-amígdala de quien fuese extirpado, en compañía de su madre Alberta. Ambas denunciaron la ilegalidad de un quiste sin DNI dirigiendo una exposición y El Cara de Amígdala fue arrestado y condenado a muerte y ejecutado con agua con sal.
Su obra puede verse en el pueblo del reactor. Se aconsejan visitas cortas o con traje protector (disponible en el giftshop).
I am a beautiful grill.
jueves, 28 de marzo de 2013 | En: De la vida y otras cosas espantosas., Relatos.
1
Quien haya tenido el indecidible placer de volar en la más low de las aerolíneas low-cost, a saber: Ryanair, sabrá imaginar mi no poca sorpresa cuando –segundos después de conseguir ubicar mi equipaje de mano y sentarme y abrocharme el cinturón de seguridad y suspirar sonoramente como gesto de preparación para 2 horitas en una silla que si se viera sometida a las transgresoras manos de Duchamp, si se viera arrancada del avión y colocada en un museo, el título de la obra de arte resultante sería La Incomodidad Abusa, así de dolorosa es la experiencia de viajar en una silla de Ryanair– vi subir al avión y entregar su pasaje a la azafata a nada más y nada menos y nada nada más y nada nada menos que Paris Hilton, la única, inigualable, inimitable y nunca lo suficientemente millonaria Paris Elizabeth Hilton, conductora de realities, rostro de fragancias, derrochadora de dinero y protagonista de uno de los blowjobs amateurs más famosos de toda la Historia del los Videos Prohibidos y de toda la Historia de los Blowjobs etcétera, sí sí sí, ella, Paris, Paris Hilton voló conmigo en Ryanair, en un vuelo Barcelona-Budapest, en un vuelo de 40 euros I-V. (Ida-Vuelta), en un vuelo donde en el transcurso de no más de dos horas la aerolínea se encargó de ofrecernos de todo, con avisos por altavoz que lo aproximan a uno a estados cardíacos que rozan el infarto, con azafatas que, conscientes de lo poco que ha pagado uno por trasladarse aereamente de un lado a otro de Europa, lo tratan como si fuera poco menos que una hez recién hecha, quizás todavía humeante, y ahí está ella, ahí está Paris, con un bolso de mano donde no entra nada más que un pintalabios y su smartphone, probablemente sus dos utensilios más usados a lo largo del día, el lápiz labial para retocar el rojo furioso que se desprende de su boca y el smartphone para twittear, por ejemplo, «Budapest! So excited!», Paris camina por el pasillo buscando un asiento donde sentarse, esquivando a la gente de pie que se aprieta contra los asientos e intenta encajar su equipaje de mano extremadamente por encima de las medidas máximas que permite la aerolínea, Paris se acerca y me mira y señala el asiento junto al mío y dice «Is it free? ¿Es libre? [sic]» y yo logro tragar el cubito de hielo que parece ser mi saliva y digo «shes, shes, por favor, chair is for you, París», sintiéndome una mezcla de galán y disléxico, pero ella sonríe ante la pronunciación castellana de su nombre y parece enternecerse de la intimidación que genera en mí, y toma asiento pasando sus raquíticas nalgas frente a mi rostro, cegándome con los aprox. tres billones de lentejuelas de su vestido. Ya sentada, se abrocha el cinturón y observa por la ventanilla un momento, luego la cierra bajando esa tapa de plástico que traen las ventanas de avión y twittea algo. Me apresuro a abrir mi propia cuenta de Twitter, actualizo el timeline y leo su tweet: "I’m on board next to this cute spaniard. Bye Barcelona! xoxo".
Paris, Paris, si supieras que no soy español, que soy tan solo un inmigrante lejos de su tierra, un orgulloso consumidor de yerba mate, miembro de ese triángulo escaleno que otros llaman Argentina, si supieras que desde ese lugar remoto y ajeno a tus ojos de MTV yo te sigo desde hace tiempo, mucho antes de tu blowjob, mucho antes de tu desigual fama yo ya te buscaba en Google, ya imprimía tus fotos descargadas desde una conexión dial-up esperando pacientemente que se cumplieran los segundos eternos hasta que los deliciosos píxeles de tus piernas se completaban en JPGs que me apresuraba a guardar en una subsubsubsubsubsubsubsubsubcarpeta escondidísima en la computadora familiar, Paris, porque era vergonzoso idolatrarte, en Argentina, donde yo ya te deseaba buenas noches en un susurro al techo antes de dormirme, ya te amaba, Paris, eso es lo que estoy tratando de decirte, Paris, ya era tuyo mi corazón, y no te alcanzaría el crédito de tu American Express Golden Plainum Extremely Large Gigantic Amount of Money to Spend para pagar la primera cuota del amor que te tengo, la devoción por tu delgado cuerpo de Barbie, por esos labios y esa nariz y esos ojos quizás un poco demasiado juntos, no te alcanzaría la herencia de todos tus antepasados para comprar la bala del calibre suficiente como para detener el latido de mi corazón, mi sístole que grita ¡Pa! y mi diástole que remata con un ¡Ris!, sí, Paris, Paris, ay Paris, cuando vi el tweet y vi que era un cute spaniard para vos me fallaron las piernas, me falló el equilibrio y a duras penas pude reprimir el impulso de alejar tu rostro de la Blackberry y besarte como nunca te han besado antes, borrar con mis labios cualquier duda que puedas tener sobre lo genuino de mi amor, ajeno a tus cuentas o a tu habilidad para las felaciones, ajeno a las tapas de revista o a lo que puedan decir de ti, oh mi dulce, dulce Paris, oh mi querida, queri...
—Señorita, vamos a despegar, necesito que levante la cubierta de su ventanilla.
—No habla españolo [sic]
Sin mediar palabras, me inclino sobre ella y descubro su ventanilla. La miro a los ojos, la miro a cinco centímetros de sus labios, la boca entreabierta, la rosada y palpitante lengua, y vuelvo a mi asiento temblando, Paris, mi Paris, mi dulce Paris, mi reino por un beso tuyo, el universo por una noche con vos.
—Oh, grac-cias [sic] señor.
—You are welcome Paris. It my pleasure. —Me alegra notar que mi inglés de a poco se desoxida.
Paris me pregunta el nombre.
—Lucas.
—Nice.
—Thanks, I like “Paris”, nice name, beautiful city for beautiful grill [sic] —le digo al tiempo que me despido de mi dignidad, que se baja del avión.
—L-O-L.
(Literalmente dice L-O-L, spelleando cada letra, el ou el, o sea, cuando Paris se ríe no lanza una carcajada que podríamos onomatopeyar como “ja ja ja” o “ha ha ha” sino que pronuncia claramente L-O-L, el ou el.)
—Why laugh?
—You just said “grill”, that’s for... like, the BBQ, you know?, I think you meant “girl”.
— I like you, beautiful girl, Paris.
—That’s sweet.
—I really like you.
—Thanks!
—I’m your bigger fan.
—Haha, you mean biggest.
—Sorry.
—Don’t worry, your English is very good.
—You’re so beautiful, Paris.
—That’s so sweet of you, thanks.
—Paris?
—Yes?
—I’m not from Spain.
—Ok?
—I read your tweet, I’m not from Spain, I’m from Argentina. I am follower. In twitter. And in life in general.
—That’s great! L-O-L.
Paris se sonroja, quizás porque acaba de darse cuenta de que sé que ella cree que soy cute. Me adelanto y le digo que la amo, se lo digo en español y se lo digo preso de los temblores propios de la pasión desenfrenada.
París sonríe visiblemente incómoda, mi dulce Paris, que me fusilen si de mí emanan las causas de un mal rato tuyo, y por eso sonrío e intento que mi cara adopte una expresión que indique que es todo una broma, que no la amo realmente, que es una broma, una imitación de un fan un poco psicópata para indicar justamente que no soy un enfermo psicópata sino simplemente un admirador dentro de los límites de la discreción y la decencia, Pari, jajaja, «voy al baño antes de que despeguemos, do you need anything from the ázafat?», lo cual obviamente despierta risas en la totalidad de la población aeroplana que ha oído mi pésimo inglés, pero claro, quién puede culparme de no saber que se dice ‘stewardess’, eso se aprende en los léxicos especializadísimos que estudia la gente que está en último año de filología inglesa o de traducción o que se está sacando el nivel, yo qué sé, “Very Very Advancing Business Certificate Of Oh My God You Know a Lot Of English Language Certificate”, y aún así Paris, por la conexión mental propia de los que están destinados a amarse, me entiende perfectamente y me dice “No, thanks” pero luego cambia de opinión y me detiene sosteniéndome suavemente el brazo y diciéndome «Or maybe some champagne?»
2
No hace falta señalar que quien viaja en Ryanair rara vez consume alimentos o bebidas del carrito que pasan las stewardess y los flight attendants porque los precios van en contra de la línea low cost que persiguen quienes se someten a un vuelo de Ryanair, o sea lo que quiero decir es que es un poco ridículo pagar 80 euros por un vuelo I-V. a París (la ciudad, no mi amada) y luego pagar 50 euros por una botellita de agua, ¿me explico?, ¿no es ridículo?, y teniendo en cuenta que si te cobran 50€ por un vasito de agua, vaya usted ahora e imagínese lo que te cobran en Ryanair por una botella de champagne. Solamente diré que hay varios ceros antes de la coma, y que te lo cobran al momento, y que la cara de la azafata, cuando, tras haber expelido líquidos en el diminuto baño, me aproximé a ella y le pregunté si sería posible que me acercara una botella de champagne y dos copas, su cara fue la de esas personas que saben que están viviendo algo que ocurre una vez cada mucho, mucho tiempo, quizás milenios, su cara fue como yo imagino que debe ser la cara de quienes vieron pasar al cometa Halley o estuvieron presentes el día que le volaron la cabeza a Kennedy o que estuvieron en Woodstock cuando tocó Hendrix, o la cara de Neil Armstrong cuando saltó del módulo, de sospecha radical de la realidad que la rodea, esa cara es la que puso hace unos momentos la azafata, estupefacta azafata, estúpefact ázafat, very very íncredul, y cuando finalmente compuso su expresión me dijo que ahora me lo llevaba y que nunca nadie en la historia de la aerolínea pidió champagne, y que hace tiempo que ya ni figura en la revistita de las tarifas del carrito de comidas y que sin embargo cada vuelo tiene siempre una botella correctamente refrigerada, y un cubo de hielos y dos copas de cristal, en un pequeño compartimento de donde la azafata saca ahora todos los elementos, el cubo, una bolsa de hielo que abre y vuelca dentro, unas pinzas para trasladar los cubitos de hielo del cubo a las copas y una botella de champagne de dos señores litros, y con su cabeza la azafata me hace señas de que camine, que ella me acompaña detrás hasta mi asiento, y yo no puedo sacarme de la cabeza el tamaño de la botella y lo que me va a costar, y mientras avanzo entre los asientos calculo mentalmente el efectivo que llevo encima y rezo a todas las divinidades para que me concedan el matematíco placer de poder invitar a Paris a una copa de champagne en Ryanair, pero al llegar al asiento noto con una mezcla de alivio y horror que Paris duerme apoyada en la ventana, sus ojos cubierto por un antifaz de leopardo (de leopardo auténtico, da toda la impresión) y entonces me vuelvo rápidamente hacia la azafata y le susurro «cancel for now» y luego caigo en la cuenta de que no hace falta decirlo en inglés y le digo «la dejamos para después, si te parece, pero gracias» y la azafata sonríe como te sonríen los que te odian mucho pero se va con el champagne y los accesorios.
3
Después del show donde las stewardess explican cómo asegurarse el cinturón y cómo colocarse las máscaras de oxígeno en el improbable caso de una despresurización en plenos doce mil de altura, y te explican que el asiento flota por si el vuelo termina en el mar, y te explican dónde están las salidas y te indican que hay un folletito en el respaldo del asiento delantero donde el pasajero puede consultar las posiciones óptimas en caso de inminente choque contra el planeta, etcétera, después de ese show, cuando estamos ya volando, un bebé del gremio de la irritación se pone a llorar en un tono tan agudo que por momentos solamente los perros pueden escuchar y entonces Paris se despierta bostezando y me mira y me sonríe y me dice «last night was a long one!» y le respondo «Party, true?» y asiente con la cabeza y se despereza delicadamente, ráfagas de perfume asedian mi nariz, y me dice «So how about that champagne, Luke?» lo cual me mata casi literalmente de puro amor, de pura pasión, Paris me ha dicho Luke, mis más elaboradas fantasías jamás llegaron ni a acercarse a esta flamante intimidad que crece entre nosotros, en un vuelo que acabará en menos de una hora, y son tantas las prisas por satisfacer tu ansia de burbujas, Paris, que me levanto repentinamente del asiento que me devuelve con el tirón del cintúron olvidado, y sonrío, y lo desprendo y me salgo y le hago una seña a la azafata que se apresura a retirar el kit-champagne del compartimento, y se nos acerca, y nos sirve dos copas, todavía un poco estupefacta, incrédula de ser ella quien sirva la primera botella de champagne jamás servida en un vuelo de Ryanair, y nos deja solos, y con las copas en la mano Paris y yo nos miramos a los ojos, una sonrisa se dibuja en su cara, otra en la mía, y le digo «chin-chin, Paris, for what we...» pero no sé cómo se dice brindis o brindar, pero ella me entiende porque estamos destinados a amarnos, y dice «A toast to us, Luke», y yo hago la broma de entrelazar los brazos antes de llevarnos las copas a los labios, y no dejamos de mirarnos.
Una turbulencia sacude el avión y un poco de champagne se derrama sobre nosotros, y todavía enredados nos reímos como dos adolescentes. Algo flota en el ambiente, una dulce tensión, es el beso inminente, mi dulce dulce Paris, y mientras nos limpiamos como podemos con las mangas mi mano roza su pierna desnuda, y Paris me mira, un suave gemido se desprende de sus labios rojos, y me inclino hacia ella, y ella hacia mí, oh Paris, ¿en serio está por ocurrir esto?, que nadie se mueva, pienso mientras su boca se acerca, que las turbulencias del firmamento se alejen de nosotros, que en los próximos minutos Ryanair renuncie a vendernos algo por los altavoces de la muerte, que nadie venga ni moleste y que el bebé que antes lloró se duerma profundamente o que directamente se muera, si es lo que hace falta, porque nada me importa, sólo consumar este beso, y tus labios me rozan con la suavidad de una mariposa que te acaricia el pelo, pero luego con más violencia, y tu lengua roza la mía, y besas tan bien, Paris, tan bien.
Nos desprendemos del beso que queda como flotando entre nosotros y nos miramos y ella sonríe y el ocaso de nuestro breve amor comienza con el descenso del avión, con la luz de orden de ajustarse el cinturón que se enciende y con la azafata que indica a los pasajeros que hay que plegar las mesas y subir las ventanas y con otra azafata que pasa recogiendo la basura. Ve que hemos pedido champagne y pone la misma cara de Armstrong saltando del módulo o de asesinato de Kennedy, etcétera, y nos dice que ahora nos trae la cuenta, the check, y yo quiero sacar mi billetera del bolsillo pero Paris pone su mano sobre la mía y me dice «I got this» y me da otro beso, este en la mejilla, y le entrega a la azafata una tarjeta de crédito rosa, y nos devolvemos al abrazo, conscientes de la caducidad de nuestro romance, de nuestro vuelo, de nuestros cuerpos y de todo.
Cuando Paris Hilton vuela en Ryanair la única diferencia con el resto de los pasajeros es que al bajar del avión no se sube al autobús que te lleva a la zona de desembarque sino que la recoge una limusina rosa conducida por un hombre con la masa corporal de dos, y así es como se fue Paris de mi vida, dándome un último beso, susurrándome al oído "best flight ever" y alejándose hacia su limusina rosa, su vestido partiendo el sol húngaro en miríadas de destellos, asomando el brazo delgadito a través del vidrio polarizado con un último saludo que mis lágrimas borronean y ondulan.
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Un tweet de Paris, días después.
"Soy una hermosa parrilla LOL"
Balance diario jueves 21/02/2013 (#10.213)
viernes, 22 de febrero de 2013 | En: De la vida y otras cosas espantosas.
Ayer fue un día de lo más normal en términos climáticos, académicos, laborales y ociosos, es decir que estuvo seminublado y sin precipitaciones, el cielo despejado pero moteado de algodón blanco, para describirlo poéticamente, y académicamente hablando estuvo todo más o menos tranquilo, mis horas de estudio se me fueron en la lectura de Dickens y en afilar varias veces mi lápiz 2B –que es mejor que el clásico HB porque las minas 2B son más blandas y el lápiz se desliza mucho más suavemente y en una línea más recta y atractiva– porque Dickens es muy pero muy subrayable, quizáz no tanto como Wilde porque Wilde es tan subrayable y citable que lo que hago cuando lo leo es subrayar aquello que considero no-citable o no-subrayable y evitar tener que ocupar varios minutos en afilar el lápiz. Dickens no llega al nivel de subrayabilidad de Wilde pero tampoco se queda muy atrás, y entonces el tiempo académico de ayer se me fue en afilar y leer y subrayar y lo disfruté mucho. Ya estoy en la página 374 de Grandes Esperanzas, en un ejemplar de Editorial Alianza que no tengo a mano ahora para dar la referencia bibiográfica exacta, y por eso no constará en este balance.
En cuanto a lo laboral, creo que podemos afirmar sin faltar a la verdad que fue la parte más fea y amarga del día porque fue el momento en que más despacio pasó el tiempo, me refiero a que lo percibí más lentamente, y eso siempre es un indicador de la calidad de vida, porque todo el mundo sabe aunque más no sea de manera instintiva que cuando uno es/está feliz el paso del tiempo se percibe como si éste pasara a la velocidad de un automóvil de carreras o de un ave muy rápida o de Flash Gordon, para decirlo con distintas analogías o imágenes o metáforas, mientras que cuando uno es/está infeliz o es un miserable o le duele el codo, por ejemplo, el paso del tiempo se compara con una tortuga o con algo muy lento o con el rinoceronte que siempre va último en la manada de Jumanji (Joe Johnston, 1995), el largometraje con Robin Williams tan famoso y tan divertido y con efectos especiales que yo considero muy bien logrados para la época, si bien no groundbreaking como los de la primera entrega (cronológica) de Star Wars (George Lucas, 1977) o como los de Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993).
Lo que hizo que el paso del tiempo fuera por mí percibido como una tortuga o el rinoceronte de Jumanji fue que solamente vino un cliente a la tienda y ese cliente ni siquiera quería comprar nada sino que quería saber dónde quedaba la calle Bolivia y yo le dije que no sabía porque no era del barrio y solamente mi parte laboral del día transcurría en este barrio y cuando cerraba la tienda me iba en metro y no veía las calles por la subterraneidad del metro y el cliente me preguntó si no podía buscárselo en Google Maps y le dije que me encantaría ayudarlo pero que ahora mismo eso no era posible porque el Nod32, que es un antivirus, estaba haciendo un escaneo general en busca de programas hostiles y cualquier otro tipo de software no deseado y que ese escaneo el Nod32 ocupa siempre la totalidad de los 512mb de RAM del PC y el cliente me dijo que no entendía lo que yo le estaba diciendo pero que gracias de todas maneras y se fue, y después al cerrar me di cuenta que la tienda está justamente en calle Bolivia, en el número 34, y me imaginé al cliente descubrir eso en algún momento posterior a nuestro encuentro y me imaginé al cliente sonreír al descubrir eso y sonreí yo también. Esta fue la parte más divertida de toda mi jornada laboral, sin embargo, porque después de ese cliente perdido no vino absolutamente ningún otro. Solamente tuve otra interacción pero fue con un perro que intentó aliviar su vejiga en el umbral de la tienda y tuve que gritarle «¡FUERA FUERA D'ACÁ!» y contemplar con diversión y un poco de enojo también cómo el perro hacía caso omiso de mis gritos y terminaba de aliviar su vejiga sin inmutarse y después se alejaba con un trote suave y tranquilo y moviendo la cola que es un síntoma de alegría en los canes.
Finalmente, en mi parte del día de ayer dedicada al ocio, al volver de la biblioteca tras una intensa y placentera lectura de Dickens, ocupé mi tiempo en ingerir algunos alimentos, que mi memoria ahora parece no querer recordar y por tanto no constáran en este balance, y en jugar al Battlefield 3 para PS3 en el modo multijugador. Participé en un total de tres partidas y en una de esas partidas recibí el galón JMV (Jugador Mas Valioso) que es lo que se otorga al jugador que más puntos hizo en la partida entre un total de 24 jugadores a menos que sea una partida especial de menos, por ejemplo 16. Me dio mucha alegría este galón porque solamente lo había ganado dos veces con anterioridad, y aunque siempre se dice que lo importante es participar a mí me parece que lo mejor es ser el mejor o estar entre los tres mejores de la partida cuando juego al Battlefield 3 o a cualquier otro FPS (First Person Shooter) como por ejempo el Killzone 3 o los ya clásicos Call Of Duty.
Cuando finalmente me sobrevino el sueño apagué la PS3 y quise dormir pero entre el relajante beso de Cronos y mi frente se interpuso tu cara sonriente, el recuerdo de tu cara sonriente cuando te hago chistes o cuando te hago cosquillas, y al recuerdo de tu cara sonriente le siguió una especie de alud de recuerdos relacionados con tu cuerpo y tu voz y tu pelo y tu sonrisa y me costó mucho quitármelos de encima, a los recuerdos del alud. Llorar un rato me ayudó, y como todo el mundo sabe llorar da sueño y descontractura y es una catarsis muy efectiva y después de llorar un rato Cronos me besó la frente, que es una manera muy grecolatina de decir que me quedé dormido.
Guión para el audiotrailer de La tetera de la vida está hirviendo pero no silba y entonces nadie va y la saca del fuego y toma el té, y afuera llueve, la nueva novela de Abelardo Estefanotti.
lunes, 11 de febrero de 2013 | En: Cultura, Esas locas cosas que nadie hace nunca., Publiblog
LOCUTOR
(voz muy grave, solemne, sin música de fondo, muy cercano,, sonido muy detallado, podemos oír la respiración y el roce de los labios en el micrófono)
Yo soy esta línea que se escribe, yo soy el texto, soy lo previo a la evocación de la sal en tus lágrimas, de tus labios rojos que sonríen sin que te des cuenta, soy el había una vez de todo lo demás, soy la obra multigenérica, soy la puntuación de tu estado de ánimo, soy las letras y soy el texto encerrado en esas letras, soy nada más que lenguaje. No soy el árbol pero soy la palabra árbol, no soy la sal pero soy esas tres letras, soy el significante y la muerte, soy la eternidad y el momento exacto en que entiendes el juego de palabras y se te estruja un poquito el corazón, soy el jarrón chino que divide a los animales en alguna olvidada enciclopedia china, soy el ojo de un huracán miope, la nave espacial que se estrella en una jungla oxigenada, soy el acertijo de la esfinge y el oro de tus cabellos. Soy la pluma que rompe a la espada, soy la flor escrita y descrita, soy el colibrí en tus pestañas, soy leyenda, soy la autoconciencia del robot, soy la música de un poema homérico, yo soy el popolo inaprehensible.
ABELARDO ESTEFANOTTI
(voz cálida, tras el comienzo de una música de piano alegre con una base tecno de fondo, algo muy chillaut [sic])
No, mentira, jajaja, ¡soy yo de nuevo!, Abelardo Estefanotti, escritor experimental posmoderno, ultraconsciente de mi figura de escritor, manipulador de los momentos comunicativos inherentes al proceso de escritura/lectura, malabarista de tiempos verbales y acróbata de la intertextualidad. ¡Soy Abelardo Estefaniotti!, y quiero hablarles de mi nueva novela La tetera de la vida está hirviendo pero no silba y entonces nadie va y la saca del fuego y toma el té, y afuera llueve. ¿Me acompañan?
LOCUTOR
(voz más relajada, música alegre de fondo, algo más pop)
Una muchacha desconcertada por el futuro, hermosa de la manera en que son hermosas algunas casas abandonadas, hermosa de la manera en que son hermosas las ruinas romanas o un Fiat 147 oxidado. Un joven emprendedor y con mucho gel en el pelo que tiene muy clara su meta en la vida: acaudalarse lo más posible antes de que le sobrevenga el infarto o lo metan en la cárcel por especulador. Dos almas disímiles en un mundo que los separa, un choque de dos peatones distraídos, los papeles de ella vuelan, poesía con alas casi literalmente, y él la ayuda a recogerlos, una mirada que se cruza, unos ojos tristes, sin vocación, y otros ambiciosos y penetrantes.Una rápida lectura de unos versos inéditos. El amor.
ABELARDO ESTEFANOTTI
(voz cálida, piano alegre de fondo con una base tecno de fondo, algo muy chillaut [sic])
¡Acompáñenme en esta aventura, amigos! Y hay más, porque soy un autor posmoderno, malabarista de los tiempos verbales y acróbata de la intertextualidad y aborrezco las tramas lineales y el realismo abaratado de épocas caducadas.
LOCUTOR
(voz ligeramente más grave; la música se vuelve imperceptiblemente más oscura)
Y en la oscuridad de una habitación iluminada por la luz fantasmagórica de una pantalla, inundada por el goteo irregular de unas manos veloces sobre el teclado, un escritor frustrado escribe una novela sobre dos almas disímiles que colapsan en una esquina y descubren el amor. Pero el escritor está triste y solitario, su habitación se cierra sobre él , lo asfixia, su soledad es epidérmica, y el novelista se dispone a matarlos en el último párrafo. Solamente una persona puede salvar a la poeta y al agente bursátil. Solamente una. Usted.
ABELARDO ESTEFANOTTI
(voz cálida, piano alegre de fondo con una base tecno de fondo, algo muy chillaut [sic])
¡JAJAJA! ¡He vuelto a hacerlo! He saltado de la página, surgido del papel, he roto la cuarta pared, he jugado con su mente, he revolucionado otra vez el panorama literario y transgredido todas las normas del estatuscuó [sic] y ahora usted, mi querido lector, mi querida lectora, solamente usted puede salvar a estos atractivos sub-personajes de la afilada y sedienta pluma del escritor frustrado. ¡¿Se atreven a enfrentarse al peligro?!
ENRIQUE VILA-MATAS
(voz muy pero muy culta, de una persona muy pero muy leída)
Hola. Soy Enrique Vila-Matas. La novela de Estefanotti tiene ese sabor de la metaficción bien construída. Funciona en niveles solapados y circulares, y aunque parece invocar y ensalzar el solipsismo, en las últimas líneas esta impresión se nos demuestra falsa y nos fusionamos con algo mucho más grande que nosotros. Y yo pregunto: ¿qué otra cosa es el arte?
RAY LORIGA
(voz grave, sobrefumada, de un rockstar de la literatura, un rebelde, una persona de mundo)
(voz grave, sobrefumada, de un rockstar de la literatura, un rebelde, una persona de mundo)
Hola. Soy Ray Loriga. Cuando acabé La tetera sentí de una manera muy intensa y muy física que acababa de vivir algo que sólo la buena, la auténtica literatura puede darnos. ¿Qué es eso? No tengo ni puñetera idea. Es el estremecerse de los párpados, la sonrisa involuntaria, la falla leve del esfínter y unas gotitas de pis que se escapan, la lágrima rota. Quizás es esa gracia de los que estamos en este juego que otros llaman escribir, ¿no?, ese contacto con la esencia de la duda, de la incertidumbre y de lo poco que somos entre La Gran Miseria.. La tetera debería ser lectura obligatoria en todas las etapas educativas de nuestra vida.
ABELARDO ESTEFANOTTI
(voz cálida, sin música, de una persona no muy leída pero sumamente agradable)
¡Los espero, amigos y amigas, y como siempre digo, nos vemos en el texto!
LOCUTOR
(voz mucho más grave, lectura acelerada de los aspectos legales obligatorios para usar la menor cantidad de segundos posibles y ahorrar dinero en el costo final del anuncio)
La novela de Estefanotti podría no transgredir las normas y no revolucionar el panorama literario. El lector no correrá ningún riesgo excepto el que corre siempre cualquier otro lector de cualquier otro libro o alguien que ni siquiera está leyendo, por ejemplo morir atropellado o quemarse vivo o vomitar dormido y asfixiarse. Estefanotti podría no ser su amigo y usted podría no "verlo en el texto", aunque él siempre lo diga. Todo este anuncio puede interpretarse de manera ficcional, metaficcional y metametaficcional. Random House Mondadori Empire Enterprises of The World Of The Culture Domination no se responsabiliza por la muerte de nadie, nunca, ni siquiera por muertes abstractas como la muerte de la literatura.
~ FIN DEL AUDIOTRAILER ~
© 2013. Random House Mondadori Empire Enterprises of The World Of The Culture Domination.
Instrucciones para que se vayan todos a la reputísima madre que los remil parió, best-seller del año.
lunes, 7 de enero de 2013 | En: Cultura
Ofelio Siempregrandes es como usted, como yo, como ese señor que pasa por el frente de su casa empujando un carrito de compras lleno de bidones de agua o de pan francés o de fruta. Es una víctima de las Multinacionales del Demonio, dedicadas a ofrecerle un servicio carísimo e innecesario con el añadido de que tiene unas cien fallas por día que usted, como yo o como el señor que regresa de hacer las compras, se ve obligado a reclamar llamando a un teléfono 06001 o 0800 o 10200 o lo que sea, o bien, y esto es peor, a enviar un fax a tal o cual número adjuntando cosas como su partida de nacimiento, su carnet de vacunación o su certificado de defunción. Este fue el caso de Ofelio, un cliente de Movistar a quien por error se le solicitó, como requisito indispensable para dar de baja a su línea de telefonía móvil, un certificado de defunción. «De quién», habrá preguntado un atónito Ofelio. «De usted, necesito su certificado de defunción».
El diálogo completo, grabado por el S.A.C. de Movistar, está en manos de la justicia, que se encuentra investigando la posible ilegalidad de solicitarle a una persona viva su propio certificado de defunción. El Juez en lo Telecomunicativo Pablo Píndola ha declarado que se encuentra «sorprendido y consternado por la posibilidad de que en un vacío legal pueda ser lícito solicitarle a una persona del mundo de los vivos su propio certificado de deceso, y las consecuencias que esto podría tener en alguien que de verdad desee dar de baja a su contrato de telefonía». Aunque Píndola no lo dice, la palabra “suicidio” flota en su declaración.
Lo curioso del caso, que afortunadamente no ha acabado en tragedia, es que, enfrentado ante la impotencia de no poder remitir su propio certificado de defunción, Ofelio Siempregrandes redactó una respuesta de 258 páginas que fueron enviadas una por una –en el transcurso de 72 horas ininterrumpidas y a razon de una cada 15 minutos aproximadamente, lo que nos indicaría que Siempregrandes envió cada página a medida que acababa su redacción– al fax del Servicio de Atención al Cliente de Movistar. El reclamo, titulado Instrucciones para que se vayan todos a la reputísima madre que los remil parió, fue escaneado en pdf por un empleado de Movistar y subido a la red, donde gracias a un proceso viral de rapidísima divulgación llamó la atención de la Jefa Editorial de Mondadori, Mercedes Ferro.
Instrucciones... se ha convertido, semanas después del altercado, en un best-seller español y de pronta tirada en hispanoamérica. La edición española no ha sido fácil, nos ha indicado Mercedes Ferro, debido al altísimo número de argentinismos que emplea Siempregrandes a la hora de dirigirse al S.A.C. de Movistar: «Al principio no entendíamos el significado de frases como ‘por qué no me chupan bien la pija’ o ‘me voy a tomar un bondi y se va a armar un bardo que no se imaginan cómo les va a quedar el orto, manga de conchudazos’», se ríe Ferro sosteniendo un ejemplar lleno de frases subrayadas.
El origen del libro no es un misterio. El título es en sí mismo una respuesta al del fax que recibió el autor por parte de Movistar España: Instrucciones para dar de baja una línea. El estilo literario de Siempregrandes se emparenta con la línea satírica ácida y cita varias veces el fax de Movistar, para responder debajo de una manera sardónica o directamente blasfémica contra el staff de la compañía telefónica. Por ejemplo:
“Me dicen en las instrucciones que me envían que tengo que hacer una fotocopia color de las tres primeras páginas de mi Pasaporte y enviarlas en orden y por fax numeradas como 001, 002, 003. Perfecto, lo que voy a hacer es ir a comprarme un sello de esos con los que se numeran cosas pero en lugar de numerar mis fotocopias de DNI lo que voy a hacer es tomarme un bondi, bajarme en sus oficinas, subir hasta el piso donde esté el director general y numerarle el orto a patadas, tremendo hijo de puta debe ser el culiado ese, y después voy a buscar en los contactos del outlu [sic] a ver si salen sus hijos y me voy a ir a su casa y me voy a comer a sus hijos, y cuando digo comer no se confundan, pelotuditos, que no es una mera manera de hablar, cuando digo comer es que le voy a agarrar el hijo al director general y le voy a morder un bracito y me lo voy a ir comiendo como si fuera un pollo o un lechón asado, pero me lo voy a comer crudo, a lo sumo me llevo un frasquito con sal para salarlo al pendejito antes de manducarmeló, y después al perro o a su mujer o a lo que sea, lo que se mueva en la casa del director me lo voy a comer, aunque sea un hamster o un robot de esos que aspiran todo automáticamente, pero siempre después de numerarle el orto con el sello que me voy a comprar, o sea que al hijo le pondré el 002 y me lo como, al perro el 003 y me lo como, al robot aspiradora el 004 y adentro, si se mueve una planta con el viento ahí nomás le pongo el 005 y me lo como, y así...”
“Visceral, intempestivo y radicalmente renovador”, así ha definido el suplemento cultural de El País a la carta de Ofelio Siempre Grandes. Fragmentos como el anterior o como este a continuación parecen confirmar lo vertido en la reseña del periódico:
“Lás últimas seis facturas, las últimas seis facturas me piden, soberanos putos, cómo me van a pedir las últimas seis facturas, como si mi vida se redujera a almacenar la cantidad obscena de papeles de mierda que me mandan ustedes y todas las otras compañías de mierda a mi casa, como si yo me levantara a la mañana y dijera «Bueno, bueno, bueno, un día más de vida, a ver qué me ha llegado hoy de Movistar para archivar, qué bueno, qué feliz soy, mi vida es el mismísimo sol cuando recibo ofertas y facturas de Movistar». Me mandan una carta de 20 páginas ofreciéndome el nuevo servicio de ‘Factura Virtual Ecológica!’ para recibir la factura por email y salvar árboles. Veinte páginas, la carta, más que las 12 páginas de todas las facturas de un año. Hay que ser pelotudos, ¿eh?. Lo que voy a hacer, te voy a decir lo que voy a hacer, me voy a ir al vivero y me voy a comprar unas semillas de sequoia, son unos árboles enormes [prosigue el artículo completo de Wikipedia para Sequoia] que tardan muchos años en crecer, pero no importa, me voy a plantar uno y voy a esperar a que crezca, diez, veinte, treinta años, lo que haga falta, y después lo voy a talar y voy a dividir el tronco en varas de unos 50 centímetros de diámetro y se las voy a meter en el orto a todos, una por una, con lo cual necesito que por favor me remitan por fax el organigrama completo de Movistar para calcular la cantidad de madera que necesito para cubrir todos los ortos de ustedes, si son tan amables”.
Un libro curioso, único, un híbrido de la no-ficción que desafía cualquier categorización y que ha convertido a Ofelio Siempregrandes en una figura literaria de inminente importancia internacional, con traducciones en marcha para más de 20 idiomas y con derechos ya adquiridos para adaptaciones televisivas, cinematográficas e incluso para una versión teatral unipersonal interpretada por Federico Lupi.
Pensamientos de Gladys desde el momento en que tropezó hasta el momento en que cesó de existir tras darse con la totalidad de la cara contra el filo de un buzón.
viernes, 14 de diciembre de 2012 | En: Relatos.
Qué será de mi Billy Bob Thornton, qué será de Macaulay Culkin, qué sera del mundo sin mí, sin nadie que alimente a mis gatos, oh oh oh, y es tan feo el canibalismo entre gatos, el gatibalismo, digamos, jajaja, se me ocurren siempre las salidas más ingeniosas en los momentos en que me aproximo a la muerte, como aquella vez en que Julio pasó el semáforo en rojo y colisionamos con aquél camión que transportaba gas o algún combustible y se me ocurrió decir que el sonido de la inminente explosión sería inferior en volumen al de los gases que evacúa Julio por las noches, sobre todo en noches de partido que pide esas pizzas de Telepizza que tantos pedos le germinan, digamos, ajajaja, y cómo nos salvamos esa vez, pero de esta no, de esta no te salvas, oh Gladys, me encanta hablar en 'tú' cuando me acerco a la muerte, y el buzón oxidado me va a reventar los dientes, me va a desfigurar, esto es cajón cerrado pero con toda seguridad, qué lo tiró, con lo que soñé siempre con un funeral a cajón abierto, yo con los aros que me dejó la abuela Estenia, téngala Dios en la mismísima Gloria, radiante en el cajón abierto, maquillada, toda la palidez oculta, los labios carnosos bien rojos, una mirada cuidadosamente conseguida de paz, de trascendencia si se quiere, trascendencia quién sabe a dónde, si me preguntas, porque por lo que sabemos ahora mismo podría dirigirme nada más que al polvo, a la nada, o en un rato podría estar tomándome unos mates con la abuela Estenia, téngala Dios etcétera, o quizás en lo que tardo en decir "buzón" me reencarno en una ardilla o en un buitre o en un gusano manzanero o en Susan Sarandon, por decir algo, porque todo es energía, todo es transmutable siempre que uno no tenga intención de destruirlo, que es algo que no se puede hacer, no no no, máxima regla del universo, y por lo que sabemos en materia de religión apenas me estrelle contra ese buzón podría yo convertirme en un pedo del Julio o en el sonido homólogo de alguien que se agarra una axila y agita el brazo cual ala de ñandú, que eso también es energía susceptible de alojar el alma de un recién fenecido, no sé si me explico, pero caramba caramba, cómo me preocupan Billy y Macaulay, sobre todo Macaulay, tan chiquito, mi amor, si apenas si sabe maullar, encerraditos en el departamento vaya a saber uno hasta cuando, sometidos a una lucha contra el hambre y contra ellos mismos, cuando el bagre que les pica la panza les empiece a dar alucinaciones y se empiecen a ver mutuamente con cara de pescado, como pasa en los dibujos animados, y entre en acción el Impulso de Supervivencia y el Gatibalismo hasta que Billy Bob Thornton le tire un tarascón al pobre Macaulay, tratando de manducárselo, pero por favor qué filoso es ese buzón, oxidado, un asco, está en desuso, está como para adornar la ciudad supongo, con Internet además el tráfico de correos debe haber bajado un montón, pero dejaron el buzón como símbolo de tiempos pasados, supongo, y ahora como símbolo de Acá Se Murió Gladys La Desdentada, Abandonadora de Gatos Gatíbales, si pudiera de alguna manera dejar para la posteridad mi deseo flamante de que mi lápida sea una imitación a escala 1:1 de este buzón, lo hago, pero no hay tiempo, qué me quedarán, no más de tres segundos de vida, no más que eso, necesitaría un milagro secreto, como en el cuento de Borges, pero que me permita digamos contactar con el mundo, no como en el cuento, que es como si Dios se le cagara de risa en la cara al pobre tipo, en fin, no va a pasar, se viene el buzón.
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